El Túnel Juan Pablo Castel, era un pintor reconocido, el cual asistía a las exposiciones de sus cuadros
por obligación mas que por gusto, un día en una de estas exposiciones miro a una muchacha que se encontraba observando su mas reciente obra “Maternidad”, pero ella no la observaba como todos los demás sino que ella se dio cuenta de la imagen plasmada detrás de una pequeña ventana del cuadro, el no supo como asercarse, pasando meses antes de su encuantro.
De pronto un día la vió caminando por una vereda, comenzó a seguirla hasta el edificio de la Compañía T, la detuvo y le hablo pero esta llego hasta el punto del llanto y este se retiro, ella lo siguio y lo detuvo diciendole que recordaba constantemente la escena del cuadro, al decir esto salió corriendo pero el no la siguió. Al día
siguiente el la espero desde temprano en una cafetería para observarla cuando llegara; de repente la vio salir de la estación del metro, enseguida fue hacia ella y la llevo a la plaza, comenzó a interrogarla cada vez mas exasperado, ella no le hacía caso pero termino aceptando en verlo en otro momento aunque antes le dijo que ella “hace mal a todos los que se le acercan”.
Esa misma noche la llamo por teléfono, ella le dijo que esperara ya que necesita cerrar la puerta para hablar tranquila; al siguiente día el la llamo pero ella había partido al campo pero la mucama le dijo que había dejado una carta para el,
rapidamente fue a buscarla ahí conoció al señor Allende esposo de María Iribarne, el cual era ciego, este le dio la carta la cual decía “Yo también pienso en usted”, al leer esto el solo deciaba salir de ahí. Empezo a caminar haciendose preguntas e innumerables hipotesís acerca de porque de la partida de María a la Estancia.
Consiguió la dirección de la Estancia y le escribio una carta a la cual ella respondió y el se sintió muy bien porque entendio que ella lo amaba; después de unos días y algunos cartas envíadas y respondidas María lo llamo y el la citó en la Plaza de San Martín, pero ella dijo que prefería verlo en la Recoleta.
Paso el tiempo y durante este ellos fueron consolidando su relación entre altos y bajos ya que el creía que ella fingia en el momento de intimidad; por parte de María prefería no tener relaciones ya que después de esto siempre teminaban peleando o discutiendo; siempre salía herida o amenazada. Un día luego de un fuerte interrogatorio ella salió del taller y partió hacia la Estancia al siguiente día; el escribió una, dos, tres, cuatro cartas sin ninguna respuesta hasta que envío una en donde el le contaba todo lo que había hecho después de su partida aquella noche, esta vez ella respondió diciendole que fuera a la Estancia.
Este atendió rapidamente a la carta de María y acudió a la Estancia, en donde lo recibió Hunter y Mimi ya que María se sentía indispuesta, luego de una conversación infructuosa sobre novelas policiacas y demás María apareció y Juan Pablo se alegró, luego se dirigieron a la playa en donde conversaron por mucho tiempo regresando a la hora de la cena, Mimi se había ido y Hunter estaba muy agitado, acabada la cena él subió a su habitación, desde ahí oyo reclamos de Hunter y María no decía nada. Temprano por la mañana indignado salió y tomó el tren para Buenos Aires sin avisarle a nadie mas que al mucamo.
Paso unos días sumido profundamente en los efectos del alcohol, escribió una carta muy iriente hacia María, la certificó y envió rapidamente aunque después se arrepintió y quiso recuperarla pero no pudo. La llamo para pedirle perdón por lo escrito pero en vez de eso lo único que hizo fue herirla más, aturdido buscó una prostituta que llevo a su taller, este pensó que los gestos que esta hacía eran iguales a los de María entonces empezó a gritar puta! Una y otra vez.
Al siguiente día llamo a María desde un café y le dijo que quería verla a las cinco en la Recoleta; ella nunca llegó a la cita, la llamo a su casa y le dijerón que fue a la Estancia, este monto en ira y le pidió prrestado el carro a un amigo. Espero fuera bajo la lluvia como si fuera un ladrón, era ya la noche cuando por una reja de la ventana trepo hasta la planta superior entrando sigilosamente y dirigiendose al cuarto de María; este abrio la puerta y viendola a los ojos la tiro a la cama e introdujo un cuchillo en su pecho una y otra vez. Luego volvio a Buenos Aires le confeso el crimen a Allende y este le dijo que era un insensato, no le hizo caso y fue a entregarse a la policía.