Sidney Orr, escritor, se recupera de una
enfermedad que lo llevó hasta el hospital. Se encuentra débil y deber reposar.
Lo cuida su mujer, Grace, de quien está profundamente enamorado. Poco a
poco, su salud va mejorando y retoma su escritura. John, un viejo de amigo
de Grace, con quien tiene una relación filial le sugiere que se ejercite
continuando la historia de Flitcraft en el Halcón Maltés: un hombre sale a
comprar cigarrillos y la muerte lo roza; decide entonces dejar a su mujer,
mudarse de ciudad y empezar una nueva vida ahí. Como no tiene otra cosa
que
escribir, y como quiere complacer a John, se involucra en el desafío. Aquí
Auster empieza una narración a dos manos, con pies de página que van
creciendo hasta ocupar de a ratos casi la página completa. Para esta tarea,
Orr se empecina en escribir sólo en un cuaderno azul que compra en una
papelería de un chino y que al parecer se fabrica en Portugal. El cuaderno
parece tener un poder especial sobre Orr, que escribe y escribe sin poder
parar. Pero su vida no se detiene a verlo escribir: el chino de la papelería
(Chang), la Princesa Negra en un burdel, Grace embarazada y melancólica, la
imposibilidad de conseguir otro cuaderno azul de Portugal: de pronto
empiezan a sucederse eventos que no puede controlar y que le revelan
aspectos de un pasado que ignora. John, el amigo de Grace, puede tener la
clave; se encuentra viejo y enfermo, y tiene un hijo de la edad de Grace con
quien no se lleva bien: problemas de drogas y rehabilitación. ¿Quizá Grace no
le ha dicho toda la verdad? ¿Quizá no la conoce lo suficiente? Sin embargo,
siente que John es
realmente su amigo y que Grace realmente lo ama. Auster
consigue sostener el misterio de los personajes al tiempo que la trama va
ganando en complejidad: una fina pieza de literatura.