Es un libro
profundamente humano, como quiera que se trata de una experiencia personal de la escritora, que va mucho más
allá de relatar la triste experiencia de la agonía y muerte de una hija,
sino que también, se remonta a su propia infancia y va mucho más allá, relatando una breve historia de sus antepasados.
Es un libro conmovedor, ya que su autora no asume la posición de una creación literaria, sino que al relatar se convierte en cualquier
persona como usted o como yo, golpeada por una tragedia. ¿Pero, por qué ella o cualquier persona escribe un libro como este?. Me pregunto si lo hubiera escrito si no fuera famosa como lo es ahora. ¿Es la muerte de un ser querido un hecho para propagar, sabiendo de antemano la repercusión que va a tener dada su fama bien posicionada en el mundo de las letras? ¿o quizás es un simple desahogo?. La autora cuenta que empezó a escribir la historia cuando Paula entró en coma, para que al despertar de su estado pudiera leer lo que pasó mientras salía de su letargo.Sin duda, su dolor debió ser tan grande como su amor, pasar tanto tiempo a su lado, hacer una pausa en la vida para atender una hija que no puede verte ni oirte, es otra forma de gestación, con la diferencia que su angustiosa expectativa y su amorosa espera, darían a luz el brillo de unos ojos abiertos reflejados con los suyos y reencontrándose con la vida.
Este libro nos enseña que el dolor también se comparte, al fin y al cabo las emociones es lo que nos hacen tan distintos y nos hace tan iguales, solo que con diferentes personas, con diferentes situaciones, pero al final vertidas al mismo punto de la esencia humana.
ALEX HESE