EL DOCUMENTO KONDOR - Nota del Autor Parte II
El Astillero de
Submarinos TANDANOR emplazado
en la Dársena Sud del puerto de Buenos Aires -donde la Armada construiría
Submarinos asociada con Thyssen-Nordseewerke GmbH. -, fue desactivado, como los demás Proyectos del Emporio Armamentista Argentino-Alemán que estaba en pleno progreso en
Argentina al final de la década de los 70s. Construido por la Firma alemana M-A-N (también proveedora del Proyecto CONDOR-2: su Plataforma Lanzadora) en su taller oculto adentro de la Acería estatal SOMISA y transportado por piezas a Buenos Aires, insumió once mil toneladas de estructura metálica y setecientos millones de dólares. El Astillero estaba preparado para hacer más tareas sobre los Submarinos que las que hace en Alemania la propia Thyssen (muchas allí las hacen subcontratistas). Desactivado luego de Malvinas, las estructuras de Submarinos en proceso quedaron para repuesto de unidades de la Armada o se vendieron, poniendo fin a la construcción de Submarinos -una parte esencial del PLAN NAVAL ARGENTINO. Es posible que el Astillero TANDANOR vuelva a funcionar como tal, pero una cosa es segura: las naves que saldrán de él no serán Submarinos alemanes.
El episodio del hallazgo del Material Inteligente en el Astillero es el textual testimonio de un técnico de la constructora M-A-N durante la etapa final del montaje, cuando ya estaban varios Submarinos en pleno proceso de fabricación en TANDANOR; además hay testimonios de que estaba en proceso en el Astillero una estructura de Submarino inédita, destinada a recibir un Reactor Nuclear. En 1983, M-A-N comienza su lenta retirada de Argentina (durante Malvinas, hora tras hora llegaban allí comunicaciones de Alemania sobre la marcha de la Guerra; entre otras, que Marines de Estados Unidos habían tomado posesión de las Fragatas y Submarinos que Blohm+Voss de Hamburgo tenía listas para despachar a Argentina, que -un misterio más de esa Guerra-, no esperó hasta la llegada de esos refuerzos navales para lanzar la Operación AZUL/ROSARIO).
Siguen fragmentos de un Pedido de Informes al Poder Ejecutivo, elevado por la Comisión de Defensa Nacional del Senado Argentino, número de Proyecto S-1550/03, materia: Fabricación del Submarino Interoceánico TR-1700 en el Astillero TANDANOR: << Estos requisitos propios de una unidad realmente oceánica fueron alcanzados mediante el desarrollo de un nuevo modelo, el TR-1700 de los astilleros Thyssen Rheinstal Technic de Emden, Alemania. Esta nueva clase, por sus características técnicas, se convertiría en el submarino diesel eléctrico más avanzado del mundo ...>>. A esto sigue, más adelante: << Una vez adoptado el proyecto, la Armada encargó a dichos astilleros dos unidades TR-1700, el ARA SANTA CRUZ y el ARA SAN JUAN que entrarían en servicio en 1984 y 1985 respectivamente. Junto con este pedido se tomó el impulso conjunto de encarar en nuestro país la construcción de cuatro unidades más de este tipo. Esta decisión trajo como consecuencia la transferencia tecnológica mas importante efectuada por Alemania a un país extranjero desde la Segunda Guerra Mundial ...>>.
Sigue así: << Éste
con una superficie cubierta de 54.000 m2, un plantel de casi 1000 personas en todas las áreas y modernísimas máquinas herramientas, se constituyó en la primera fábrica de submarinos de Iberoamérica, siendo Argentina junto con los Estados Unidos los únicos estados del Continente en producir unidades submarinas ...>>. A su cierre se refiere este párrafo: << Con esta medida no solo se perdió la capacidad de construir y mantener una moderna fuerza de Submarinos (con lo que implica esta actividad estratégica) sino que se prescindió de personal altamente capacitado para efectuar operaciones tan complejas como la soldadura de calderería pesada a nivel nuclear ...>>.
El plan progresó hasta quee la Guerra de Malvinas marcó su punto de inflexión, y la aventurra armamentista que -extrañamente-, estaba implicando a una Nación situada muy por debajo del exclusivo areópago de la tecnología bélica (pero poseedora de un enorme Lebensraum y una posición Geoestratégica vital), empezó su derrumbe... Así como en 1955 los técnicos alemanes emprendieron la retirada al perder la protección del Gobierno de Juan Perón y terminarse los dineros del Estado para el desarrollo de las nuevas armas que habían conseguido ocultar a los Aliados, tras la derrota argentina en Malvinas las Firmas alemanas comenzaron su retirada, al comprender que se terminaba el largo interregno militar y sus planes para Argentina no serían tolerados por la Alianza Atlántica, cuyos patrones de Estrategia Global los políticos de la nueva democracia cuidarían de cumplir al pie de la letra. Los desarrollos que sobrevivieron un tiempo a la Guerra de Malvinas siguieron adelante, como en 1955, pero finalmente murieron bajo la presión norteamercana, o por lenta decadencia sin sus mentores técnicos alemanes.
Por segunda vez, con su victoria en Malvinas, norteamérica había impedido el asentamiento de un Polo de Poder adversario en el Area Estratégica Cono Sur. La NATO ahora poseía una Base austral (Malvinas), y la SATO (sin Argentina) era ya realidad, para vigilar cercanamente la sensitiva encrucijada trioceánica del Cono Sur -cuya integración al Perímetro de Defensa del Hemisferio Occidental se hallaba ahora a salvo de una dominación extracontinental.
Esta Novela se basa en dos hechos que son claves en el misterio Malvinas: el asentamiento furtivo en Argentina de una poderosa avanzada tecnológico-bélica de Ultramar que se proponía desarrollar poderío nuclear, y el <<guiño de complicidad>> con la Invasión a Malvinas, que el General Galtieri y el Almirante Anaya siempre aseguraron haber recibido desde la cumbre del Gobierno de los Estados Unidos.