Cualquiera puede verse, de pronto, ante la realidad de una irrealidad, aunque parezca grotesca la expresión. El caso
es que, lo que le sucedió a Bree Miller, después de haber sufrido un accidente provocado por un distraído conductor durante una tormenta de nieve, se parece bastante a una segunda oportunidad.
Hay algo misterioso que ella no puede explicarse, pero lo cierto es que Bree recibe la condescendencia de otorgársele la concreción de tres
deseos, dentro de los cuales puede incluir sus sueños más preciados, sin darse cuenta del todo de que el deseo más inocente puede tornarse peligroso.
Probablemente piense que cosas así solamente signifiquen ilusiones, como en las antiguas leyendas de duendes, hadas, gnomos y fantasías, pero presiente que hay algo tangible en aquella magia y que estaría a punto de ocurrir.