Pensar en un sueño es pensar en Rosaura. Pero Rosaura ha muerto. La justicia, acosada por la necesidad de impartir
un castigo, depende de verdades retaceadas y de intereses ocultos, cuando los testigos intentan reconstruir el crimen.<
br/>Un cartero, un sobre color rosa y perfume de violetas, más la aparición en escena de un joven restaurador de cuadros, son dos de los personajes por donde se basa la riqueza dramática de esta novela.
Marco Denevi, le ha impuesto un lenguaje vivaz, detallando con precisión el ambiente de un sector social de la Buenos Aires de los años cincuenta, la urbe misteriosa donde se borran los pasos de la existencia preguntándose el autor: "Soñar, vivir, ¿dónde está la diferencia?