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Cuando Agosto Era 21

Summary rating: 4 stars 49 Puntuación
Review by : Cly
Visitas : 314  palabras: 900   Publicado el: septiembre 13, 2006
¿A donde va el amor, que calla?, que vive tan solo un por un instante de pasión y se va acallando entre las sábanas con dolor...Se encontraba en una banca de la escuela esperando; era tan difícil ocultar en ese delgado uniforme los dos meses y medio de estado, su mente se iba y venía en mil cavilaciones hasta que una voz la hizo despertar.-¿Me llamó director?-Si alumna, faltan algunos meses para el final de curso, y es la mejor alumna de todo el colegio, sabiendo que este es su último año de bachillerato, varias universidades estarán felices de poder contar con su presencia. Alumna Rodrigues usted es todo un ejemplo para sus compañeras, es lamentable ver como jóvenes de su edad van desperdiciando su futuro dedicándose a la vagancia o incluso asumir prontamente la labor de padres...Cristina Rodrigues contuvo el llanto todo lo que pudo, pero ya cuando estuvo a solas n pudo dar rienda suelta a su dolor. -No es tarde, -pensó- para arreglar todo esto... Sus pasos la llevaron al parque donde se conocieron, aún le temblaban los sentidos al sentirle cerca; aquellos árboles y flores del inmenso jardín eran sus confidentes.-Cristina fueron dos meses que me parecieron eternos sin ti. Ven... no hay nadie en casa.-Abel, necesitamos hablar...Abel sintió como un frío de terror le recorría la espalda. Pero su actitud ante aquello no fue ni remotamente lo que Cristina hubiera sospechado, dijeron muchas cosas, algunas palabras fueron muy hirientes o llenas de desesperación; al final una bofetada vino a callar los hirientes adjetivos que usó para describirla. Y sin que ella pudiese encontrar las palabras para retenerlo huyó, su miedo le impedía lidiar con tal responsabilidad, y no era capaz de ver más allá de su propio temor. Cristina se entero después que él se marcho, poco después.Como duelen esas noches solitarias de amargas penas, que tienen que ser calladas a la fuerza, que no pueden mostrar su rostro a la luz, así era aquella oscuridad para ella de eternos segundos que se resistían a marchar más rápido; presa tan solo de su mente y su conciencia, que enfrentaban a su razón en una cruenta lucha de odioso desenlace, sentía ganas de ir corriendo donde sus padres y contarles todo; mil veces lo intento y otras mil se contuvo, era tanto su miedo y su vergüenza...pero, ¿a qué razón aferrarse?.Pasó la mano inconcientemente por su vientre mientras dos lágrimas corrían a galope por su rostro. Pero él que culpa tiene él.....Le dolía su existir, y al mismo tiempo se sentía uno solo con aquel incompleto ser. En tanto silencio desconsolador, monótono, absurdo y vacío sentía explotar su cabeza con la misma y única pregunta que desde el principio se hizo: ¿Qué voy a hacer?, se sentía tan desesperada y llena de aflicción que no pudo más y ahogó un grito sobre su almohada, mientras sus turbios ojos caían por fin fatigados y su mente y sus reflexiones morían poco a poco en un mar de sueños con dolor.Prestó oídos a esas voces, a las voces que le hablaban sobre una fácil solución, sobre pastillas, sobre aquel lugar en donde el trabajo lo hacían bien y en silencio, y no falto aquella amiga, aquella, que conocía la dirección. Agarró todo el dinero que tenía guardado y al sentirlo insuficiente forzó el cajón del escritorio de su padre. Sus pasos no se dirigieron como era costumbre al colegio, sino que trazaron un sendero distinto en busca de aquel lugar, vistiendo aún el uniforme y en hombros el bolso de sus cuadernos.Recostada sobre aquella vieja y desaliñada cama, empezó a dormirse vencida por las drogas.... El dijo alguna vez....te amo, este amor nunca morirá....no me dejes ir sin saber cuanto tú me amas...Cuando agosto era 21, dos ojos llenos de impotencia y empañados con un indecible dolor, destaparon aquella sábana y encontraron aquel, hasta hace poco tan tierno rostro, con la mirada perdida en el olvido, el vientre vacío y al lado del frío cuerpo, el bolso del colegio que en su anverso tenía dibujado un corazón que decía: tu y yo.Cuan fácil es juzgar sin antes haberlo vivido, cuan fácil es cerrar los ojos al dolor ajeno, negarse a imaginar aquel susurro que llega a un inocente oído lleno de promesas y cosas que nunca antes soñaron ser; se entrega por completo a aquella seducción sin pensar en el después o en lo que puede llegar a pasar.Los que juzgan tal ves no han sentido jamás todo ese amor, todo ese dolor y en el vientre esos latidos que se entreveran con los prejuicios, con el desamor, la incomprensión y la soledad, por aquel que la abandonó a su suerte. No se puede juzgara a alguien que no supo medir cuanto dolor estaba dispuesta a resistir. Cuantas lágrimas costaron aquellos latidos en ese vientre que fueron acallados con dolor.

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Comentarios sobre Cuando Agosto Era 21

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  1. que hermoso

    rossy

    jueves, 14 de septiembre de 2006

    nunca había leido algo tan triste escrito de una manera tan hermosa.

  2. muy bueno

    azrael

    martes, 26 de septiembre de 2006

    idem

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