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Síntesis y críticas breves

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Cien años de soledad

por : Rimsky    

Autor : García Márquez, Gabriel
La fundación misma
de Macondo tuvo un origen fatídico: el éxodo de José Arcadio Buendía y Úrsula
Iguarán del
lugar donde vivían recién casados, fue provocado por el deseo de
escapar del fantasma de Prudencio Aguilar, a quien José Arcadio Buendía había
matado luego que éste se burlara de la virginidad de su esposa; pero también se
debió a las ansias de escapar a un pasado y a una tradición familiar temida por
Úrsula: José Arcadio Buendía y ella eran primos, y ya existía un antecedente
familiar en el que un pariente de ambos había nacido con cola de cerdo. Ese
deseo de comenzar una nueva vida, desarraigada de todo pasado, daría origen a Macondo,
luego de una travesía para encontrar la costa, pero que finalizó en la fundación
de un pueblo en medio de la ciénaga y de la nada. Por años el único contacto del
pueblo con el mundo sería a través de una tribu de gitanos, cuyo jefe, Melquíades,
habría de influir de forma decisiva en José Arcadio Buendía, primero, y en toda
su estirpe después, y sería este gitano quien salvara a Macondo, años más
tarde, de la peste del insomnio. La conexión del pueblo con el resto del mundo
habría de ser progresivo y fatal: primero Úrsula, sin planearlo, encontró la
ruta a la civilización, que habría de traer a Macondo numerosos inventos, pero
también al primer corregidor, don Apolinar Moscote, el primer contacto del
pueblo con la política del país, que habría de hacer surgir en la sangre del coronel
Aureliano Buendía, segundo hijo José Arcadio Buendía, el orgullo que lo llevaría
a emprender 32 guerras contra el régimen conservador del país, y que terminarían,
después de años de guerra civil, con un tratado de paz vacío y que ni siquiera
se cumpliría. Luego Aureliano
Triste, hijo del coronel Aureliano Buendía, volvería a Macondo con una conexión
aun peor: el ferrocarril, que llenaría al pueblo de avances tecnológicos, como
el cine y el teléfono, pero también de forasteros de todo el mundo. A uno de
estos forasteros se le ocurrió un día, almorzando en la casa de los Buendía, que
sería muy rentable plantar banano en la región. Así llegó una multitud de
norteamericanos que se instaló separada del resto de Macondo por la línea de
tren, con el objetivo de plantar banano en forma masiva. El pueblo desde ahí
prospera y crece como nunca, hasta el día que comienza la huelga de
trabajadores liderada por José Arcadio Segundo, bisnieto de José Arcadio Buendía,
y que concluiría en una enorme matanza por parte del ejército, que luego sería
negada por las autoridades y por la historia. Finalmente los norteamericanos
informan de un acuerdo de varias reformas con los trabajadores, que en realidad
habían sido exterminados y echados al mar, que comenzarían a regir apenas
terminaran las lluvias que habían comenzado el día de la protesta. Pero la
lluvia no se detendría en cuatro años, once meses y dos días, tiempo en el cual
Macondo, alguna vez próspero y moderno, comienza la definitiva decadencia que
habría de concluir en su eliminación de la faz de la tierra. También la casa de
los Buendía, que un tiempo llegó a ser el hogar más hospitalario y acogedor de
todo Macondo, después de que Úrsula decidiera morirse apenas terminara de
llover, empieza lentamente a ser destruida por parte de la maleza y las
hormigas. La familia finalmente se reduce a Aureliano Babilonia, único miembro
de la sexta generación, quien había sido aislado del mundo por su abuela debido
a que era un bastardo. Pasaría toda su juventud en el antiguo taller de Melquíades,
tratando de descifrar unos antiguos pergaminos escritos por el gitano antes de morir,
pero cuyo fantasma lo seguía ayudando en la tarea. Hasta que un día llega
Amaranta Úrsula después de haber pasado varios años estudiado en Bruselas, de
quien Aureliano se enamora sin saber que es su propia tía. Todo termina cuando
Aureliano finalmente comprende que los pergaminos cifrados de Melquíades narran
la historia de la familia, y logra leerla frase reveladora: “el primero
de la estirpe está amarrado en un árbol y al último se lo están
comiendo las hormigas”, al tiempo que ve a través de la ventana al hijo suyo y
de Amaranta Úrsula, nacido con cola de cerdo, siendo devorado en el jardín por
las mismas hormigas que ya devoraban la casa, y se lee a sí mismo en el último
pergamino leyendo la historia de su estirpe, mientras un huracán lo borraba a
él y a Macondo de la tierra y de la mente de los hombres.
Cien años de soledad
es el relato de la estirpe de los Buendía, cuyos miembros estaban todos
destinados a morir en la soledad, como José Arcadio Buendía debajo del castaño,
como el coronel Aureliano Buendía fabricando pescaditos de oro en su taller,
como Úrsula ciega y solitaria en sus tinieblas, o como Aureliano Babilonia
encerrado en el cuarto de Melquíades, y que sería junto con Amaranta Úrsula
quienes rompieran el círculo vicioso de la familia al ser los primeros (y últimos)
en vivir el amor de verdad. Es el relato de un pueblo, Macondo, de su auge y
decadencia. Pero también es la historia de un país y de todo un continente, con
el provincialismo, las guerras civiles, la corrupción de quienes gobiernan, la
explotación por parte de extranjeros, las huelgas, la superstición, la pobreza,
las pestes, y en fin, toda esa idiosincrasia que hace que este continente sea Latinoamérica
y no otro, y que sus habitantes identifiquemos en la novela de García Márquez
referencias a nuestra historia y a nosotros mismos, aunque no seamos
colombianos, pero sí habitantes de este gran pueblo que es Latinoamérica.
Publicado el: agosto 16, 2006
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