Novela escrita en tercera persona donde se manejan los tres tiempos: el
presente, pasado y futuro. Lo que prevalece es el
presente donde Henry Perowne y su familia viven en un barrio lujoso de Londres. Él y su mujer tienen todos los berrinches de una familia adinerada. Hijos artistas. Una de ellas vive en Paris y es poeta, el otro vive con ellos y es músico. Hasta en el día de su descanso están ocupados, él como neurocirujano, jugando partidos de squash, visitando a la madre enferma a un geriátrico y cómo una excepción al día yendo a escuchar un ensayo del hijo; ella como abogada. La
novela se centra en cómo pasa el día sábado, 15 de febrero de 2003, Henry Perowne. Es puntillosa en los sucesos y en los pensamientos además en el hecho de que su escritor pasó 2 años yendo a cirugías por lo tanto aprendió la terminología y los recovecos del cerebro, sus enfermedades y cómo se vive en una sala de emergencias. La prosa es cambiante entre algo sencillo y a veces rítmica. En este día Henry se cruza constantemente con la manifestación que se hizo en contra a la guerra contra Irak. Tiene un punto de vista un tanto desinteresado por sus causas aunque como muchos de su país siente que en parte es responsable y cuidador de la integridad mundial a contraposición de su hija que mira la guerra como algo innecesario. El sábado es cálido, confuso, lleno de reflexiones, algunas proyecciones y algunos recuerdos. Sólo hay un hecho que mantiene una trama un poco policíaca que llega a ser la redención y la venganza de este adinerado ciudadano.