La historia cuenta la vida de una mujer que se convierte en amante de un ruso perteneciente a la K.G.B. y es comprada por la C.I.A.
A través de dicha trama van sucediéndose historias paralelas al hilo central.
Posee pasajes de fuerte carácter erótico y pasional, pero con un trafondo político e ideológico sumamente significativo.
La autora utiliza un lenguaje sensual y directo en lo que concierne al sexo.
En otros pasajes se vuelve mas metafórico al indagar sobre las miserias humanas en situaciones límites. Esto se percibe fundamentalmente al contar las injusticias ocurridas durante la dictadura en el Uruguay.
Una de las historias:
Pedro.
En esta tarde gris y neblinosa, el trozo de mar que diviso desde el ventanal de mi apartamente, se me antoja acero quieto.Tarde en que la soledad me devuelve imagenes lejanas, algunas queridas, otras que duelen en lo mas hondo. La imagen de Pedro se recorta nítida a través del
tiempo, amigo,
compañero, hermano.
Descorro el telón de sentimientos, abro un paréntesis en esta vorágine que se ha convertido mi vida, para rescatar al hombre que me devolvió
casi la ingenuidad, casi el gusto por la vida. Es que pensar en Pedro significa sonrisa ancha, corazón abierto para dar, escondido tras un
cuerpo tallado en músculos y determinación Ya no recuerdo por cuánto tiempo nuestra amistad fue desenvolviéndose y afiazándose en charlas con amigos e íntimas, en llamadas por teléfono que su fina percepción hacía que mis estados de ánimo se le volvieran nítidos, precisos.
Pedro llegó un día desde el norte, desde el lejano Artigas, cansado de pobreza y desesperanza. No nació para incorporar a su portuñol las palabras "no se puede", y así, acá en la capital fue peón de una barraca de cueros y después peón en la construcción. Vivía en una pensión lóbrega y húmeda de la callle Cerro Largo.
Fue allí donde conoció a Silvia, y en ese preciso instante en que sus miradas se cruzaron, comenzó la cuenta regresiva.
Para Pedro fue el inicio de un romance adolescente. A través de sus llamadas casi a diario fui siguiendo su romance con esa chica que nunca llegué a conocer personalmente.
Silvia representó fuego que ardía pecho adentro, esperanzas en los ojos negros,alas en el cabello largo y lacio, plenitud en la suavidad de la piel.
Fue Silvia la que tomó la iniciativa, ella que lo esperó semi desnuda, acostada en la cama de Pedro, esperando pacientemente que él volviera del trabajo.
Lo desnudó sin palabras, besándolo suavemente en el pecho, enredando sus manos en el pelo ensortijado. Lo atrajo hacia su cuerpo y lo ayudó conocer su cuerpo Silvia se entregó casi sin conocerlo. Sólo un paseo en ómnibus por la ciudad, una caminata por el Parque Rodó, un atardecer mirando el mar, fueron suficientes para que Pedro comenzara comenzar a conocer la palabra amor.
Ya en la cama Pedro supo que le pertenecía por entero, cada fibra, cada pedazo de su piel, cada respiración tenían una razón de ser:Silvia.Y Pedro se entregó por entero, en cuerpo y alma.
Hoy entiendo que no conocía el significado de la palabra "desconfianza", y comenzó a contar de sus reuniones clandestinas en una casa abandonada de la Ciudad Vieja, en una iglesia en Garzón, el compañero que había ido por primera
vez, lo que se hablaba, lo que harían.
"Soy feliz" me
dijo la última vez que oí su voz. Y no volvió a llamar.
Pregunté a los amigos, fui una vez a la pensión. Nadie sabía nada En la pensión aún estaban sus pocas cosas."Debe un mes de alquiler "fue el lacónico comentario de la mujer que dijo ser la dueña de la pensión.
Al tiempo recibí el llamado de un amigo de Pedro a quien había visto unas pocas veces. Fueron pocas las palabras pero suficientes para entender que a Pedro lo habían agarrado una noche que se dirigía a una reunión.
"¿Quién lo delató ?"pregunté en un murmullo. "Silvia", fue la respuesta del otro lado del auricular.
Ha pasado el tiempo. La democracia no ha logrado borrar el rostro de quienes murieron en una sala de torturas, de quienes fueron asesssinados y enterrados o arrojados al mar.
Pedro fue uno de ellos, murió en la tortura."Pero no lograron sacarle nada", me dijo un compañero de presión.
De Silvia nunca mas supe.
Publicado el: octubre 21, 2005
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