Gabriel García Márquez es inevitablemente disfrutable. Con mano siempre maestra nos adentra en sus historias llenas de riqueza,
olores, imágnes, amores; en forma tal que es completamente imposible tratar a sus novelas con desapego. Esta
novela no es la excepción. Es una novela rica, apasionada. Es una extensa narración de los amores y desamores de sus
personajes, comenzando con las primeras aventuras juveniles, pasando por todas las idas y venidas de la soltería, el noviazgo, el matrimonio y la infidelidad; para llegar a los romances consumados de la vejez. Llena de sexo y calidez, y el característico acento del autor, acento de apreciación profunda de la esencia de lo humano; la narración garantiza al lecor horas de placer mientras se transporta a diversos escenarios tropicales, frutales, y musicales. Los personajes de este libro se vuelven íconos en la imaginación, tal es la intimidad con que uno llega a conocerlos, a curiosearlos. Gabriel García Márquez nos muestra su patria, y lo profundo de sus reflexiones. Una novela cálida para leerse frente al mar, para disfrutarse, para sentirse como se siente la humedad del ambiente.