Shvoong Principal>Libros>Novelas>Al este del Paraíso

Al este del Paraíso

por : solsilvestre    

Autor : John Steinbeck
  • Registro
  • ‎¿Qué es Shvoong?‎
  • Iniciar sesión
    Iniciar sesión
    Recordar mi nombre de usuario ¿Olvidó su contraseña?
  • Escribe y gana dinero

Síntesis y críticas breves

.

Al este del Paraíso tiene el sabor de los clásicos: una historia genealógica, cronológicamente hilvanada, que no deja hilos sueltos ni un solo comentario abandonado al azar. La historia nos relata indirectamente la vida del campesinado californiano a principios del siglo XX, nos cuenta mucho del contexto sociopolítico cultural, del extrañamiento que se va sintiendo lentamente en el ámbito rural frente a los avances del urbe y la industrialización. Samuel Hamilton es padre de muchos hijos, fervientemente religioso, extremadamente culto y para nada ambicioso: posee las tierras menos fecundas de la zona y eso no lo amedrenta. Sigue siendo un hombre sabio, simple, creativo, solidario. Por momentos el narrador nos hace creer que está contando la historia de los Hamilton, ancestros de John Steinbeck, quien se presenta a la vez como autor y narrador de la novela (con todas las ambivalencias e inverisimilitudes posibles, pues este narrador es un narrador omnisciente). Sin embargo, poco a poco el lector se va dando cuenta del engaño: Al este del Paraíso es la historia de los Track. La historia que se repite desde los inicios de la humanidad. La historia de Abel y Caín (quien había tenido que exiliarse al este del paraíso tras haber asesinado a su hermano).
Cyrus Track tiene dos hijos: Charles y adam. Charles es fuerte, iracundo, trabajador. Adam es débil y bondadoso. La fraternidad entre ellos es compleja: los hermanos se aman y se aborrecen a un tiempo. Cyrus no puede disimular su predilección por el más débil y Charles debe librar una batalla consigo mismo pues nada de lo que hace para lograr el amor de su padre parece alcanzar. Una noche Charles intenta matar a Adam. Después de esto, Adam se alista en el ejército por orden de su padre y desaparece durante muchos años. El narrador no deja de hacernos notar el sufrimiento de Charles, a quien terminamos aceptando por compasión y a quien perdonamos por momentos el inexcusable intento de fratricidio. Cuando se reencuentran, Cyrus ya había muerto dejándoles una enorme fortuna. Aparece entonces en escena la inefable Cathy Ames (aunque en rigor, el narrador ya nos había contado mucho de ella sin cruzarla en el destino de los Track). Cathy es un ser diabólico, perverso y despiadado y es tan hiperbólica su crueldad que al lector le costará aceptar la descripción del personaje sin más. Como buena discípula de Satanás logra engatusar al más débil, Charles intenta prevenir a su hermano pero es inútil: Adam se casa con ella. Charles se enfrenta a la serpiente y se deja picar: Cathy duerme con él y Charles no siente remordimiento alguno por su hermano. Frente al peligro que implica la presencia de Charles (quien le ha visto ya la cola y el tridente), Cathy acepta irse a california con Adam. Allí conocen a Samuel Hamilton.
Cathy Ames Track, muy a su pesar, está embarazada. Es casi inconcebible que el lector no sé pregunte de quién será ese hijo. Los gemelos Track nacen el mismo día que su madre dispara contra su padre y escapa para nunca más volver. Samuel Hamilton y el leal sirviente Lee los ayudan a llegar al mundo y son también quienes colaboran para que Adam se recupere de la herida de bala que le propinó su esposa. Sin embargo, la vida de Adam parece terminar el día aquel cuando descubre quién era verdaderamente Cathy Ames. Tanto es así que los niños viven once años sin tener un nombre, Samuel Hamilton lo obliga a darles una identidad: serán Aarón y Caleb Track. Aarón es un joven encantador, dócil, alegre. Caleb, en cambio, es impulsivo e irascible.
El narrador, por otra parte, no abandona a Cathy: se ha convertido en madama de un prestigioso burdel y ahora ha pasado a llamarse Kate. Una charla mantenida en casa de Adam Track en la que participan éste, Lee y Samuel Hamilton empieza a funcionar como bisagra de la historia: ¿cómo interpretar la historia bíblica de Abel y Caín? la versión popular americana ofrece una respuesta: tras el fratricidio, Dios le dice a Caín “Dominael pecado”. La versión del rey Jaime, reza en cambio: “tú dominarás el pecado”. Frente al mandato de la primera versión y el determinismo de la segunda, el texto hebreo confía más en el libre albedrío: “tú podrás dominarlo” (“timshel”). De esto trata Al este del Paraíso, de la posibilidad de torcer el propio destino, de ser mejores personas aún cuando estemos marcados por la perdición.
Caleb, así como nos había simpatizado su tío (¿o padre?) Charles, es un personaje apasionante: enterado de la identidad de su madre, protege a su hermano de la verdad pues Aarón es incapaz de aceptar una realidad tan dura. Lo hace hasta que se siente despreciado pro su padre, quiere una venganza. Cuando Aarón descubre la verdad enloquece y se alista en el ejército. Al poco tiempo muere. El día que recibe el telegrama, Adam sufre una hemiplejia que lo dejará postrado para siempre. Lee entiende que Caleb no puede evitar culparse de todo aquello, le exige a Adam que tranquilice al pequeño, que le haga saber que es perdonado. El pobre hombre inválido, agonizando, le dirige una mirada extasiada a su hijo y susurra: “Timshel”. Al lector le queda el gusto de los clásicos: se siente acaso un poco más sabio ahora.
Publicado el: junio 10, 2006
Puntúe esta sinopsis : 1 2 3 4 5
Añada su comentario. Traducir Enviar Enlace Imprimir
Escribe y gana dinero

.