En esencia se trata de la historia del efecto que una hermosa mujer produce en tres hombres muy diferentes. Transcurre
a mediados del siglo diecinueve, la heroína se llama Bathsheba Everdene y ella no solamente es hermosa, sino también obstinad y también esencialmente bondadosa, levemente arrogante y al comienzo de la novela, despreocupada del impacto que causa en otras personas. Bathsheba, luego de una secuencia de acontecimientos se convierte en propietaria de una granja en Wessex (lugar escogido en muchas narraciones de Thomas Hardy). Su empleado es el ovejero Gabriel Oak, un hombre de valores sólidos, honesto, confiable, generoso y quien se da cuenta que Bathsheba es orgullosa y vanidosa, pero que igualmente la ama. Bathsheba reconoce en Gabriel a un hombre decente, pero lo encuentra insulso rechaza su propuesta de matrimonio. La vanidad de Bathsheba la lleva a llamar la atención de un vecino, el granjero Boldwood que se vuelve desastrosamente obsesivo con Bathsheba, mientras ella se enamora del buenmozo e irresponsable Sargento Troy. El caos resultante de estos enredos amorosos enseñan a la protagonista la naturaleza fugaz de la pasión y el impacto de la
belleza, que las cualidades internas de una persona pasan a ser las de mayor valor y que finalmente hay que ser más cuidados con las emociones de los demás. El libro es inusual para la época en que transcurre, ya que nos entrega una protagonista poco común, el énfasis, aunque inicialmente está puesto en su belleza, culmina revelando su entereza de carácter e independencia. Continua con el tema recurrente en el libro de no juzgar la apariencia externa. Los hombres no son héroes y juegan un papel secundario frente al carácter dominante de Bathsheba, nuevamente inusual para este período, siendo un libro que sugiere que el rol de la mujer no es necesariamente servil. Sobretodo es un libro que se disfruta de principio a fin, que mueve a pensar y brillante.