El desarrollo de la ciudad y la vida de Onofre Bouvila no parecen poder explicarse ya una sin la otra. La novela, una de
las más conocidas de Eduardo Mendoza, es la vida de Onofre desde su llegada, aún ni adolescente, desde el pueblo a la ciudad que se prepara para su gran exposición universal y que ofrece pocas oportunidades a un chaval que, para sobrevivir, reparte panfletos anarquistas y delinque. La azarosa vida de Bouvila, desde una exposición universal a la siguiente, que cierra el círculo, es la historia que cuenta Mendoza, aunque los incisos y las extensas explicaciones obligan al lector a un pequeño esfuerzo continuo de concentración para no perder esa historia principal. Onofre Bouvila, ladrón y hasta asesino, se convierte en un hombre poderoso y rico y en una parodia de una ciudad en desarrollo. El protagonista se abre camino mediante la estafa, el robo y su capacidad para el engaño y la traición, y los personajes que van surgiendo a su alrededor se convierten siempre, de una u otra forma, en piezas que él utiliza a su antojo con el único objetivo de prosperar por encima de todo. No duda, de hecho, en dejar que ajusticien a quien se consideraba su mejor amigo, aunque, en ocasiones, descubrimos amores que siente pero a los que, a esos no, no ha dejado prosperar.