LA DECIMA SINFONIA
Verano de 1980. Una pareja, al ir por la carretera en su Mercedes y manejando imprudentemente por
el alcohol, pierde el control y rueda por una pendiente dando vueltas.
Año 2007. Daniel Paniagua de 35 años es profesor de musicología histórica. Cierto día su jefe lo citó en su oficina para pedirle un favor, se trataba de asistir a un concierto privado en casa de Jesús Marañón donde el director Ronald Thomas daría un concierto sobre la composición que hizo de la Décima Sinfonía de Beethoveen a partir del primer movimiento que logró hacer antes de morir.
Después del concierto Daniel se había quedado sumamente conmocionado por esa música tan sublime, se quedó sin habla por algunos minutos, apenas pudiendo creer que Thomas hiciera algo tan magnífico.Al siguiente día del concierto encontraron a Thomas decapitado.
El inspector Mateos era el encargado de practicar las diligencias policiales en el
asesinato.
Uno de los sospechosos era Jesús Marañón porque dentro de su mansión él tenía una colección de artículos de tortura incluyendo una
guillotina.
Daniel, especialista en Beethoven, empezó a sospechar que la causa del asesinato se debía a la Décima Sinfonía de Beethoven, pensando que Thomas había logrado encontrar la partitura original y alguien al enterarse lo mató para quedarse con ella, ya que valdría muchos millones.
La juez Susana Rodríguez le pide ayuda a Daniel para que le aclare algunas preguntas sobre música, en relación al asesinato de Thomas. Le pide que vea la cabeza que encontraron con el cráneo rasurado porque en la nuca encontraron un tatuaje de un pentagrama con algunas notas musicales. Creen que es la clave para encontrar el manuscrito original de la Décima Sinfonía.
El inspector Mateos se topa con muchas dificultades para encontrar al asesino.
Descubre que Thomas era homosexual y sus sospechas se dirigen hacia su pareja sentimental.
El inspector también le pide ayuda a Daniel para ayudarle a entender la relación de la música con el posible móvil del asesinato del Thomas.
Jesús Marañón está muy interesado en encontrar al asesino porque cree que al encontrarlo va a poder encontrar la partitura que tanto anhela, porque siente que pertenece a las Masones, la logia a la que pertenece y creían que Beethoven también pertenecía.
Daniel junto con el inspector Mateos descubren que el tatuaje de Thomas es una clave morse y al descifrarlo dan con 8 números, los cuáles creen que es la combinación de una caja fuerte donde podría estar escondida la partitura.
Para confirmar esta suposición le pidió a la hija de Thomas la grabación del concierto y así estudiarla detenidamente. Después de mucho escucharla y pudo verificar que realmente sí era la Décima Sinfonía, por lo tanto se confirma el móvil del asesinato.
Sophie, la novia de Daniel, experta en cálculos matemáticos decide ayudarlo a descifrar qué quieren decir los números encontrados, se da cuenta que corresponden a coordenadas geográficas de Austria, coinciden que ahi puede estar la partitura.
El inspector descubre cartas de amor de hace 20 años de una mujer a Thomas guardadas por su pareja, las hace analizar y descubre en ellas a una mujer fría, sigilosa y taimada, típico de la personalidad criminal, de una persona sin conciencia. Al inspector se le hace interesante la relación que Thomas tuvo con una mujer de ese tipo.
El inspector Mateos busca a Daniel y le dice que tiene sospechas de quién pudo asesinar a Thomas y le pide ayuda para atraparle. Después de la visita del inspector Daniel le habla a la juez para ponerla al corriente de lo que habló con él. Quedan de verse en casa de la juez esa misma tarde.
Cuando llega a su casa, afueras de la ciudad, ella está con el forense con el que tiene una relación, lo hacen pasar y le muestran la casa, cuando llegan al desván le dicen que quieren enseñarle algo, está obscuro y al encender la luz lo que ve es: !una guillotina! en eso recibe un fuerte golpe en la cabeza y queda inconsciente.
Al despertar está con su cabeza dentro de la guillotina, la juez le dice que ella y el forense mataron a Thomas, por venganza y por dinero también al encontrar la Décima Sinfonía.
Ella era la mujer de las cartas de amor que encontró el inspector Mateos y en ese tiempo por la imprudencia de Thomas habían tenido un accidente quedando ella desfigurada del rostro, por eso quería vengarse de él y al mismo tiempo tener mucho dinero al vender la partitura. Obligan a Daniel a pensar cuáles son los números que faltan para la calve que necesitan del la caja de seguridad donde está guardada la partitura ya que en la cabeza de Thomas solo había 8 números. La adrenalina de ver la hoja de la guillotina dirigida a su cuello lo hace pensar por horas hasta dar con los números que le pedían.
Cuando al fin se los dá, intentan matarlo decapitado, en eso llega el inspector y persigue al forense matándolo de unos tiros, a la juez la atrapan tratando de huir.
Daniel es reconocido por la ayuda que prestó. Jesús Marañón descubre todo antes que la policía y se lleva la partitura sin que se enteraran nunca quién fue. Poco después sufre un accidente aéreo. Nunca más se vuelve a saber nada de la Décima Sinfonía de Beethoven.