Nos encontramos ante un libro que no deja indiferente a nadie, guste o no.
Tras causarse una fisura anal
apurando un depilado íntimo, Helen se encuentra en el hospital a la espera de recibir la visita de sus padres divorciados; y mientras lo hace se dedica a analizar sin tapujos las diversas zonas de su cuerpo. Y es que a Helen si algo la llena de curiosidad son todos sus recovecos y orificios; de forma que habla sin tapujos de sus hemorroides, de sus duchas anales, de sus
secreciones corporales y de todo tipo de práctica sexual. Es decir, la muchacha disfruta descubriendo su propio cuerpo y, mientras lo hace, sin escatimar en detalles, hace al lector partícipe de la parte más escatológica de la anatomía femenina
Se trata pues de un discurso desinhibido y liberador de una antiheroica moderna, y Helen, una muchacha socarrona, ocurrente y traviesa, cayendo simpática al lector libra a “Zonas húmedas” de quedarse en un mero catálogo de provocaciones.
“Zonas húmedas” es una novela transgresora de una autora primeriza que, sin embargo, ha encabezado durante meses las cifras de ventas alemanas y ha logrado alcanzar la cumbre de la lista mensual de best-sellers mundiales. Desde que salió publicado, toda la prensa discute si el libro ha de ser considerado pornografía barata o manifiesto feminista, estando de acuerdo (eso sí) en algunas cosas, en que la calidad literaria del mismo brillo por su ausencia, en que no deja indiferente a nadie y en que es una bocanada de aire fresco que habla de
mujeres reales frente a las siempre perfectas e “ideales” mujeres que habitan en los libros.