Esta novela de
Barbara Wood narra la historia de una familia, la familia Rashid. Nos sumerge en Egipto, desde el Rey
Faruk hasta Mubarak, narrando las peripecias de dicha familia. Cada época, con sus diferentes aconteceres. Ibrahim Rashid es el hijo de Amira y Alí Rashid, de cuyos descendientes se va entretejiendo la historia. Ibrahim es médico, pero en los tiempos del rey Faruk pasaba sus días en la corte, mezclándose con lo más granado de la sociedad cairota. Amira, su madre, es la matriarca. Ella lleva las riendas de la casa, con sus premoniciones y secretos. Tiene unos amigos judíos, los que durante la época de Nasser sufrirán el despojo y la muerte del esposo. La familia Rashid también sufrirá durante esos años, pues al exiliarse el rey Faruk dejó a sus súbditos, entre ellos Ibrahim, abandonados a su suerte. Ibrahim conocerá los rigores de dicho regimen y su familia también. Nasser quiere llevar a Egipto al socialismo y estas familias privilegiadas durante el reinado de Faruk, van a perder sus prerrogativas. En esta situación es donde más se nota la fuerza y entereza de Amira. Ibrahim tuvo una hermana, Fátima, que fue proscrita por la familia, vale decir, no existe, está muerta para ellos. Nadie habla en la casa de ella, no existen retratos de ella, no existe. La hija mayor de Ibrahim, Jasmine, se casa y desea ardientemente estudiar medicina, como su padre. Lo logra y trabaja con él, haciendo un muy buen trabajo y obligando a su padre a volver a sus conocimientos de medicina, tan olvidados durante muchos años, acompañando al rey Faruk. Durante todo el libro, Ibrahim siente que Alá lo ha abandonado y lo desea castigar, pues el renegó de su fé en un momento de desesperación al morir su esposa al nacimiento de su hija. Luego se casó con Alice, una inglesa que siempre trató de adaptarse a las costumbres egipcias, pero que nunca lo logró del todo. Alice es la madre de Jasmine. Hay un hombre que siempre acechó la felicidad de la familia Rashid. Este hombre era muy amigo de Ibrahim y en la época de Nasser se volvió muy poderoso, tanto así, que sin pensar en la amistad que los unía traicionó a Ibrahim, logrando, además, que Jasmine se le entregara una noche para salvar a su familia. Al saberse eso, Jasmine fue repudiada como lo fuera su tía Fátima y al nacer la hija que esperaba de este malvado, Alice le dijo que la niña había nacido muerta y le aconsejó irse a Inglaterra, pues allí, el padre de Alice le había dejado una herencia. Estuvo allí unos años y luego viajó a Estados Unidos, a casa de la amiga de su abuela que se había radicado allí con sus hijos. Trabajando como doctora en Estados Unidos conoció a Declan quien se transformaría en el amor de su vida. El trabajaba en una organización humanitaria y además era casado, por lo que ese amor era casi imposible. A pesar de ello, se reencontraron finalmente y Declan ya estaba viudo. Esta novela comienza en 1945 y termina a fines de los '80 y nos va sumergiendo en las costumbres, religión, política de Egipto. El trato que se tiene para con las mujeres y Jasmine logra salvar todos los obstáculos que tienen las mujeres de esas sociedades. En realidad, por un lado, Amira representa la sumisión y el actuar de la mujer musulmana, Jasmine, por el otro, logra salirse de esos moldes y hacer su propia vida, en forma más occidental, más conocida por nosotros. Es un libro muy entretenido, que se devora con suma facilidad y que, además, nos da una pincelada sobre la historia reciente de Egipto.