Los miserables, obra cumbre de Victor Hugo (padre del romanticismo francés), es un excelente
estudio de la sociedad de su época, así como de las pasiones, caracteres y actos, que en la misma tienen lugar. En esta obra tres personajes son sabiamente personificados: Jean Valjean, el protagonista principal, quien en una lucha interna titánica vence el temor que ha despertado su injusta condena a 19 años de
prisión, por robar un para para que puedan comer sus sobrinos, y cultiva, tras salir del presidio, las más excelsas virtudes; el del Obispo Bienvenido Myriel, Sacerdote dotado de una santa bondad, y el de Javert, el inspector de policía, estricto cumplidor de su deber, quien se ve obligado a faltar al mismo por su gratitrud. Junto a ellos se muestran otros personajes como el de la huérfana Cosette, los Thernardier, el pilluelo Gavroche y otros realmente interesantes. La línea central del argumento es: JEan Valjean se fuga del presidio, y desamparado toca las puertas de Monseñor Bienvenido, quien le da alojamiento. A pesar de este acto de bondad Valjean le roba el único objeto de valor que poseía: media docena de cubiertos, quién noblemente declara habérselo regalado. Impactado emocionalmente por tal acción, por lo cual el monseñor le pide se convierta en un hombre de bien, Valjean se marcha, pero al día siguiente, roba dos francos al pequeño Gervasillo. El recuerdo de la actitud de Monseñor y el cargo de conciencia, hacen que Valjean comience el camino de su regeneración. Así que se cambia el nombre por el de SEñor Magdalena, y tras el invento de un sucedáneo del azabache se enriquece, fortuna que le sirve para ser bondadoso con quienes más lo necesitan. Admirado y querido por el pueblo, es prácticamente obligado a aceptar el cargo de alcalde; pero en este sitio se encuentra con Javert, quien tiempo atrás estuviera en el presidio de Tolón y trata de recordar dónde ha visto al Señor Magdalena, sobre quien pesan dos cargos: el de fuga y el del robo al pequeño Gervasillo.
Tiempo después, confunden a un campesino que se había robado una rama de manzano con Valjean, y luego de una lucha con su conciencia, decide confesar la verdad, por lo que es detenido nuevamente.
Por aquellos días, Fantina, una humilde y sacrificada madre soltera, deja a su hija Cosette al cuidado de los posadores Thernardier, antes de morir. Valjean se proponía proteger a la huérfana antes de ser condenado otra vez, por lo que huye del presidio, rescata a la niña de la casa de los malvados Posaderos y se van a Paris, donde educa a la niña con su fortuna.
La constante huída de Valjean, que lo hace refugiarse en el convento donde Cosette se educa y trabaja como jardinero durante cinco años; el amor entre Cosette y Mario de Pontmercy; el rescate de Mario, que Valjean realiza por las alcantarillas de Paris, huyendo de una barricada en donde el joven fue herido y perdiera el concocimiento; el encuentro con Javert al salir de la alcantarilla y cómo Valjean salva a su cruel perseguidor, a quien los revolucionarios habían sentenciado a muerte; el suicidio de Javert cuando decide no hacerlo prisionero, faltando así a lo que él consideraba su deber, el pago al bondadoso proceder de Valjean; la boda de Cosette y Pontmercy, y la equivocación que sufre éste, que le hace alejar a su esposa del que para ella fue un verdadero padre.
La extensa obra termina con la descripción de los últimos momentos de la vida de Valjean, rodeados del amor de Cossete y Mario, al reconocer éste lo injusto de su actitud para con el extraordinario anciano: el bondadoso ex
convicto Jean Valjean.