Mucho se ha escrito a propósito de Roswell y del
misterio de los ovnis, que fueron aplastados en 1947, cerca de esta
ciudad, en el desierto del Nuevo-México. Sin embargo, encontré la historia de este nativo de Canadá que salió investigar en el sitio, muy original:
Matthew Sanders, es un técnico informático, apasionado de arqueología, tanto es así que se aprovecha de todas sus vacaciones para ir a explorar cada rincón del mundo antiguo, llevándole un interés en este dominio. Su musa no es otra que una periodista: Jodie, trabajando para una revista en Montreal.
Un día, en 1999, cuando clasifica un polvoriento armario, descubre un caso no declarado, sobre este famoso
misterio, hecho por uno de sus colegas hace 50 años, relatando el encuentro de un ser humano con los ocupantes de una nave espacial. Surgiendo un nuevo índice, ella piensa de inmediato en su buen amigo Matt, el único capaz de elucidar tal enigma.
Muy pragmática, se lo regala por su cumpleaños, tratando de convencerle con argumentos muy apropiados. Al principio, no parece muy interesado, porque no es su campo de investigación preferido: le gustan más las criptas, tumbas antiguas, especialmente la búsqueda del Santo Grial. Sin embargo, se compromete a revisar el caso una vez que llegó a su casa, la ciudad de Québec, diciendo que nunca toma una decisión definitiva en muy poco tiempo. Pasaron varios días antes que se decida a abrirlo, pero cuando lo hace, una curiosa sensación de misterio moderno, le convence para armar una pequeña expedición que lo llevará hasta el borde del desierto más enigmático del mundo.
Gracias a descubrimientos asombrosos, va a vivir, con su amiga, una de las aventuras más sublime de su carrera, revelando la verdad ocultada al mundo durante años, y años.