Cuatro hermanas unidas tienen por costumbre juntarse cada Cuatro de Julio. En uno de estos encuentros su madre pierde la
vida accidentalmente y una de las hermanas que la acompañaba queda ciega y ya no podrá dedicarse a su pasión, la pintura. La pérdida del juicio de su padre debida a la desgracia sufrida, obliga a una férrea y conmovedora unión de las cuatro hermanas.
Es más que nada una reflexión sobre la fragilidad y el valor de la vida, presentándose los personajes con voluntad firme tanto para no caer en las trampas del destino, dominar sus debilidades y alcanzar la felicidad que hasta ese momento les resultaba esquiva.