Pocos hubieran pensado que una historia que se desarrolla en el siglo XII en Inglaterra fuera conllevado tantos adeptos
entrado el siglo XXI en todo el mundo. Pero lo cierto es que “Los Pilares de la Tierra” se ha convertido en una de esas obras de referencia que posiblemente persista con el paso del tiempo. Todo parte con la errática vida de la familia de Tom, maestro constructor, que tras ser despedido de una obra tiene que emprender un largo camino junto a su mujer e hijos en busca de trabajo enfrentándose al hambre y a algún ataque de poscritos. Paralalelamente, el libro comienza contando la historia de otras familias, la del conde de Shiring y sus hijos Robert y Alienna, la de William Hamsleigh y, por supuesto, la de un monje, Philip, criado en un monasterio para ir cada vez gozando de más protagonismo y competencias dentro del mismo. Los intereses de unos y otros se unen en la construcción de la catedral de Kingsbridge, pero ni mucho menos será fácil, ya que hay que pelear contra la difícil situación económica y los enfrentamientos con William Hamsleigh y el obispo Waleran, entre otros. Toda la historia se desarrolla en una sociedad de esclavitud y machismo, describiendo Ken Follet con gran minuciosidad violaciones, muertes y torturas. La historia engancha por su variedad en cuanto a personajes, presten atención a Jack, y por la posibilidad de conocer los cruel que puede ser un hombre, pero también la humanidad de algunos, en plena guerra civil inglesa. Tampoco falta en el libro una breve visita a España y la situación de aquella época en plena Reconquista.