Extraña y exquisita novela de Vlady Kociancich.
Con frases cortas, pulidas, cinceladas hasta la perfección se va construyendo
esta novela corta e intensísima de misterio en su acepción más pura.
Abisinia es un desierto y, en manos de la sensibilidad del protagonista, es un color específico, una iluminación, un tono general.
El personaje principal es un pintor admirado, orgulloso, enamorado.
Irene es frágil y de una sensibilidad a la vez espiritual y estética.
Hay una danza y una batalla entre ambos.
Hay encierro, caminos tortuosos, almas tensas, amor, un combate espiritual.
Hay búsqueda y desenvolvimientos de fuerzas internas.
Una amistad, que es un amor, que es una competencia, que es sacrificio, que es redención.
Hay una búsqueda y una lucha contra la sombra y un encuentro final con la luz.
El estilo es límpido y de una belleza formal ejemplar. Vlady logra un continuo tejido de exquisitez en su escritura. Se combinan brillantemente la pasión ferviente, el arte y el alma humana.
Este es, simplificando a lo esencial, el relato de una intensidad y de su paroxismo.
Xavier es un pintor; Irene una criada. Germinal es un gato atigrado.
Los tres conforman el universo del libro.
El misterio lo consuma todo con su fuerza y delicadeza paradójicas.
En fin, extraordinaria novela, recomendada a espíritus sensibles.