Aquí estámos frente a un nuevo experimento de Paul Auster. En otros relatos ya nos había adelantado su intención de alejarse
de las tramas lineales, de las historias convencionales, introducción, nudo y descenlace. August Brill, tal vez alter ego de Auster, pero ya septuagenario, pergeña historias en la oscuridad de su cuarto para combatir el insonmio, los recuerdos amargos, para escapar de lo que le queda de vida.
Inventa una guerra civil en Estados Unidos, todos contra todos en busca de estados independientes que terminará por destruir a la nación entera. Como de literatura se trata, y siempre es Paul Auster quien está detrás de todo, la guerra de August se libra en otra realidad. Una realidad que mucho tiene de ficción puesto que es narrada por un noctámbulo chaladao, pero que está tan próxima a su cuarto que él mismo - August- inventa un personaje al que un bando de la mencionada guerra encarga la misión de matarle.
Este personaje es un mago casado con una camarera argentina, un tipo común y corriente, salvo el detalle que pertenece al mundo de August, y éste - mediante una inyección- lo transporta al otro mundo - a ésa otra realidad literaria- donde transcurre la guerra. Según August, y los que obligan al mago a matarlo, si acaba con August acabará con la guerra. El mago se niega a matarlo. August se niega a suicidarse.
Así las cosas, parece un laberinto sin salida, una trama demasiado compleja y frágil a la vez, pero en manos de Auster toda esta disparatada complicación se convierte en un apasionante relato que nos mantiene pegados al libro hasta llegar al final.
Sin embargo, a mi entender, la perfección, la creación de la novela absoluta, en Auster todavía está por llegar. Algo falta. Y sospecho que es imposible lograrlo escribiendo. Sólo a través de algún conjuro, que propicie un prodigio, los escritores podrán atravesar con la ficción las rocas, los obstaculos que a la hora de inventar historias nos impone la realidad.
Auster lo está intentando. Y lo está haciéndo a conciencia, éste libro es una prueba de ello; el libro entendido como espacio de libertad, sin ataduras, sin complejos, con escasas reglas, ilógico, contradictorio, verdadero y falso donde a veces nos encontramos de sorpresa con alguna frase que justifica doscientas páginas; en fin como la vida misma.
Por esto, o porqué en el próximo volverá a intentarlo August -Auster- se aburre de la guerra, mata al mago de cualquier manera, y se dedica a recordar su juventud, lo bueno y lo malo, junto a su nieta. Los dos, ahora, ella preguntando y el narrador narrando logran echar un poco de luz en tanta oscuridad.
Cuantos de nosotros somos o hemos sido un hombre en la oscuridad mientras " el peregrino mundo sigue girando"