Es muy divertido, e insólito. Refleja ese sentido del humor de García Márquez, nos narra como un ex-presidente, después de
haber gobernado en Martinica y donde los médicos no habían podido encontrar la causa de un dolor que lo agobiaba, retorna a Ginebra a examinarse y luego de haber sobrevivido a dos guerras mundiales...
Después de muchos exámenes, confundiéndolo con dolor del hígado,del riñón, del páncreas o incluso de la próstata, deciden en una última cita que es producido por la unión de dos vértebras y que la única solución es la cirugía...
Trata entonces el señor Presidente de vencer su temor a la muerte y se pasa el tiempo en un parque intentando vencer su temor a la muerte. Al mediodía emprende el camino hacia el hotel y el viento le obliga a buscar refugio, en eso siente que lo siguen y se detiene abordando al hombre quien le confiesa que lo conoce y que es el conductor de una ambulancia del hospital donde lo atendieron y sabe hasta el diagnóstico.
Tras una sorpresa y preocupación del ex-presidente por su cadáver, pensando que morirá, este hombre, Homero, le dice que él fue seguidor de él en su adolescencia y le muestra una foto de ambos en su campaña a la presidencia, así intiman y Homero acepta una invitación del ex-presidente para almorzar en un restaurant, correspondiéndole a su vez para que éste vaya a almorzar el jueves a su casa ya que su espsa, Lázara, es experta en arroz con mariscos...
El presidente no puede comerlos, pero como ha pensado que si iba a morir era hora de comer lo que le gustaba y tomarse su café,volteando la taza boca abajo para leer el fondo de ésta y averiguar su destino, acepta el almuerzo y a pesar de la desconfianza de ella, que le trabajaba a los ricos, con su cocina, y que tenía muy mala opinicón del ex-presidente; creía que éste no los conduciría a nada bueno.
Por último terminan por vender las prendas y condecoraciones que les encarga él, para poder operarse, puesto que ya es viudo, Lázara que comienza despotricando de esa invitación, termina por entusiasmarse con la personalidad del ex-presidente y le ayuda hasta en el post-operatorio, quedándose de acompañante en las dos semanas de recuperación, a las cuales sobrevive, y por último le ayuda.
El dolor le volvió a salir, pero ya resolvió no tomarlo en cuenta, tenía seis meses que comía toda clase de mariscos, y tomaba café cerrero, Al cumplir los setenta y cinco años se tomó unas copitas del exquisito ron de la Martinica que le sentaron muy bien y volvió a fumar...
A las dos semanas les llega una sorprendente carta en la que les comunica su decisión de volver a su país, para ponerse al frente de un movimiento renovador, por una causa justa y una patria digna, aunque sólo fuera por la gloria mezquina de no morir de viejo en su cama.