Continuando con el estilo narrativo único de Levrero, que no puede catalogarse de ciencia ficción ni de fantasía, El Lugar
es la segunda novela publicada en la Trilogía Involuntaria del Ministerio de Educación y Cultura de España (2008) con prólogo de Julio Llamazares.
En esta oportunidad, Levrero exacerba los rasgos oníricos de la narración ya introducidos en La Ciudad. La historia transcurre en un lugar imaginario donde el protagonista despierta un día y no sabe cómo ni porqué llegó allí. Contada en primera persona, como es habitual en Levrero, el protagonista sin nombre transcurre su periplo por "el lugar" trasladándose, en dirección obligatoria, por habitaciones iguales, sólo con dos puertas, una de entrada y otra de salida, en las que se marca el paso de las horas con el encendido y apagado de las bombitas de luz. La comida, necesaria para la superviviencia "aparece" en las habitaciones por lo que las necesidades básicas en principio están cubiertas. Llegan de a poco y misteriosamente personajes secundarios, como Mabel, que vincula al protaginista con lo afectivo y lo lleva a otro lugar, pero sólo transitoriamente. Luego se sucede el deterioro irreversible del lugar, llegando a grados de horror intolerable. A punto de sucumbir, el protagonista logra salir "al patio" donde se encuentra con otros personajes, entre los cuales "el Francés" es el más significativo porque le da claves para entender lo que pasa y, no casualmente, termina suicidándose. Pasado el tiempo el protagonista decide marcharse con otros personajes secundarios, Alicia y un niño que la sigue. No hay afecto en esta relación sino más bien responsabilidad y conformidad. Transcurrido un tiempo el protagonista también deja a estos dos personajes y luego de varios recorridos retorna a su ciudad y su apartamento.
El libro contiene un lenguaje claro, directo, envolvente y llamativo, que hace pasar la mente a un estado imaginario. Es una historia tal vez más intensa que la de La Ciudad, sin embargo entiendo que como novela La Ciudad está más lograda. Encuentro que esta obra termina precipitadamente, como si el autor también se hubiera saturado de la atmósfera de la lógica paralela de los sueños y en la Tercera Parte, desencadena demasiados acontecimientos que le quitan fuerza al planteo narrativo. El libro atrapa y no deja salir de sus pasadizos de paredes viejas y de la atmósfera depresiva y alucinante hasta terminarlo. Según el Francés, el lugar sería un trozo de materia que daría forma a los deseos o temores inconscientes de cada uno. Una visión del mundo para reflexionar.