Es extraño que sea la Muerte quien ejerza de narradora en esta historia, pero no por ello menos interesante de lo que ya
es en sí. Que la Muerte misma se fije en una niñita desvalida con su hermano recién muerto en brazos cuando hay tantas almas que recoger (y habrá) con la Segunda Guerra Mundial cociéndose en Alemania es cuanto menos curioso. Liesel
Meminger, se enfrenta a la muerte de su hermano cuando viajan en tren, un ataque de tos es lo último que él sufre antes de que su alma sea arrastrada hacia un lugar más allá de la carne. Es en ese momento cuando la Muerte misma mira a los ojos a Liesel y queda atrapada en ellos. Así, desde ese instante, no podrá dejar de seguir sus pasos durante el resto de sus días.
Liesel, tras el funeral de su hermanito (en el cual roba su primer libro: El Manual del Sepulturero) es dejada en acogida por su madre en un pequeño pueblo de Munich. Hans y Rosa se encargarán a partir de entonces de ocupar el puesto que debieran sus padres. Alemania bulle bajo las palabras de un hombre que se está haciendo eco y está moviendo masas: Adolf Hitler. Una gran guerra mundial se prepara y ya se echa encima de todos, pues recordemos que nadie escapa a sus garras. Una niña alemana de apenas diez años se ve entonces en un lugar desconocido con unos padres adoptivos y sin un hermano (cuya sombra le perseguirá a modo de conciencia en algunos puntos de su historia como
ladrona de libros). Hans, el que será su padre, descubre que Liesel no sabe leer ni apenas escribir y hará todo lo posible por enseñarle lo poco que él aprendió en el colegio en el sótano de su casa, aprovechando los materiales de su oficio de pintor para garabatear en las paredes. Su principal afán es conseguir leer el libro que sustrajo en el funeral de su hermano y que constituye el único enlace con él y con su madre, su antigua familia.
También conocerá Liesel el valor de la amistad, la cual irá creciendo junto con su afición a robar libros (eso sí, tan sólo los justos y necesarios para satisfacer sus ansías lectoras). Rudy será su mejor amigo y con él crecerá a lo largo de la novela. Se podría decir que este libro comienza y termina con la guerra y ya desde el comienzo mismo la Muerte desvela los pasajes más oscuros que habrán de venir y los millones de almas que habrá de recoger durante ese período. Y siempre utilizando como eje central la imagen de esa niñita de carácter fuerte y tozudo.
Algunos han establecido alguna similitud entre esta novela y la de John Boyne, haciendo notar el aspecto juvenil apto para todos los públicos de la misma. Sin embargo, mi opinión difiere totalmente. Tenemos aquí una novela de gusto exquisito, para saborear y disfrutar de principio a fin. Markus nos ofrece de una manera original una historia dentro de muchas y, a su vez, dentro de una única y grande, la del mundo mismo. No deja de ser una obra crítica, con un punto de fantasía que se agradece entre tanta crueldad y destrucción, con personajes tiernos y otros no tanto. En cualquier caso, es una novela muy recomendable por muchos motivos y que seguro no dejará indiferente al lector ni le defraudará.