Dexter Morgan lleva una vida aparentemente normal, con una novia normal que tiene unos hijos normales y un trabajo normal.
Sin embargo, tanta normalidad, al menos en lo que a su propia existencia se refiere es pura ficción y Dexter se deja llevar muy a menudo por el
Oscuro Pasajero, su perverso alter ego
asesino. Para ello sigue el código de Harry, su padre adoptivo, que contempla entre otras reglas la de no asesinar indiscriminadamente, elegir sus víctimas entre los despojos criminales de la sociedad y ser más pulcro y cuidadoso que sus posibles perseguidores. Como un depredador nocturno, Dexter estudia a sus víctimas y las aniquila sin dejar rastro, no sin antes asegurarse de la culpabilidad de cada uno de ellos.
La idílica vida de este verdugo urbano se verá trastocada por unos hechos que le irán superando a medida que su rutina se va mimetizando con la de los humanos
normales. Por otra parte, el Sargento Doakes, compañero de la policía de Miami que no le tiene en muy buena consideración, no le quita ojo de encima, a la caza de cualquier error, por mínimo que sea, que Dexter pueda cometer para dejar libre a su
Oscuro Pasajero. Y mientras el policía le pisa los talones, un asesino aparece en la ciudad dejando tras de sí una curiosa marca de identidad: sus víctimas aparecen desmembradas, sin párpados, sin lengua y con el rostro y la cabeza totalmente afeitados, pero tan vivos y conscientes como el que más. Dexter, así, se verá involucrado en la persecución del homicida al tiempo que irá descubriendo el oscuro pasado del asesino y los motivos que le llevan a cometer tales atrocidades. Lejos de escandalizar a Dexter, estos hechos se muestran ante él de manera suculenta, sobre todo porque encontrará una vía para deshacerse de una vez por todas de la insidiosa presión que el sargento Doakes se empeña en causar sobre su persona, al descubrir la relación del policía con el asesino, el temible doctor Danco.
Con un lenguaje dinámico y sencillo, la novela no tiene nada que envidiar a la serie de televisión, con 2 temporadas ya emitidas a sus espaldas. Cuanto menos, su lectura resulta curiosa y dinámica.