Molly Mooon es una delgaducha niña huérfana que vive en un
orfanato, lugar horroroso donde los niños llevan una vida infeliz
y miserable, en especial Molly, que no goza de la simpatía general y es más bien víctima de la ojeriza de la directora. Rocky, un niño de color, es su único amigo y confidente. La vida de Molly se ve repentinamente alterada el día que encuentra en la biblioteca del pueblo un libro sobre
hipnotismo. Un tal
profesor Nockman ha venido desde muy lejos en búsqueda de ese libro rarísimo, pero Molly se lo ha llevado consigo. Más tarde, a solas en un escondite del orfanato, descubre al leerlo que trata sobre la técnica de hipnosis. La niña decide inmediatamente que aprenderá a hipnotizar, pero no llega a confiárselo a Rocki, pues la directora lo ha entregado en adopción a una familia americana que lo ha llevado a vivir a los Estados Unidos. Molly ve que súbitamente su vida ha empeorado. El único camino es ir en busca de Rocky. Aplica sus conocimientos de hipnotismo para ganar un concurso de habilidades y hacerse de un pingûe premio y parte hacia Nueva York con su perrita Petula. En la gran ciudad, Molly triunfa una vez más, llegando a convertirse en una super estrellita de la actuación. Allí se enfrentará con el malvado profesor Nockman, quien ya sabe que ella tiene el libro en su podeer. Cuando secuestra a Petula para obligar a Molly a cometer un robo multimillonario, aparece milagrosamente Rocky. Los niños elaboran un inteligente plan para derrotar al malvado, recuperar a Petula y salvar al mundo de tan pérfido hombre. Pues, resultó que Rocky también había leído el libro y poseía dotes de hipnotista, así que juntos aplican sus artes: después de asaltar el banco como les ordenó Nockman, proceden a hipnotizarlo y lo convierten en una mansa paloma. Devuelven el botín a la justicia y regresan triunfantes a su pueblo en Inglaterra, directamente al orfanato, pues les preocupa el destino de los niños huérfanos. Encuentran que en la vieja casa la situación es caótica: los mayores, excepto la buena señorita Trinklebury, se han ido y los niños están sucios y hambrientos. Con Nockman, que ahora ya es su amigo, y con la señorita Trinklebury, ponen orden en el orfanato y le dan un nuevo y hermoso nombre: "Casa de la Felicidad". Molly descubre que en el fondo de su bolsa se había quedado uno de los diamantes del botín, ¡Ahora los niños ya tienen cómo mantenerse! Ella decide que nunca más hipnotizará a nadie, en lo que concuerda totalmente Rocky. Más adelante, Molly se entera de que la bibliotecaria originalmente la había hipnotizado para que se llevase el libro y así alejarlo de las garras de Nockman. Repasando sus aventuras, Molly saca en conclusión de que después de todo era una niña con suerte, y, además, capaz de aprender cualquier cosa que se propusiera en la vida. Pues, bien, decidió que en adelante disfrutaría de la vida y ayudaría a que los demás la disfrutaran. El profesor Nockman estaba encantado con la señorita Trinklebury. Él ahora era un hombre bueno que se interesaba por los demás; había hecho cosas en provecho de los niños y ahora tenía buenos sentimientos dentro de sí. Después de todo, él no tuvo la culpa de ser malo, pues nadie le había enseñado a ser bueno. De niño, su padre le pegaba y su madre se reía de él, y él acabó imitandolos. Sin embargo, en esta nueva etapa de su vida pudo aprender a amar y hacer que los demás lo amaran.