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lang="SQ" style="font-family: courier new; color: windowtext; font-size: 13px;">INTRODUCCION
“Una sugestiva cita del escritor estadounidense Mark Twain, cita que es leída en voz alta por el detective Jake Pepper a su amigo Truman Capote, dos de los protagonistas de “Ataúdes artesanales”. Así también, con estas mismas palabras, describe Jake Pepper al hacendado Robert Quinn, el tercer protagonista de esta novela corta, pero intensa y…”.
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Una sugestiva cita del escritor estadounidense Mark Twain, cita que es leída en voz alta por el detective Jake Pepper a su amigo Truman Capote, dos de los protagonistas de “Ataúdes artesanales”. Así también, con estas mismas palabras, describe Jake Pepper al hacendado Robert Quinn, el tercer protagonista de esta novela corta, pero intensa y real.
El relato se inicia cuando Jake Pepper llama a Truman Capote para que le ayude a resolver unos casi irresolubles crímenes cuyo ejecutor (Robert Quinn) posee una mente perversa y vengativa. Las futuras víctimas reciben por correo, antes de su muerte, un pequeño ataúd artesanal con su fotografía dentro. Los detalles que se observaban en la fotografía reveleban cómo morirá (una de las víctimas fue fotografiada en su jeep y sobre él murió, decapitado por un delgado cable de acero cuidadosamente colocado en su camino por el asesino).
El relato de Capote gira sobre un conflicto entre el supuesto asesino impune (Robert Quinn) y algunos de sus vecinos, enfrentados con él por el Río Azul. Las víctimas de Quinn son jurados que en un juicio han votado en su contra por la posesión de ese río. El mismo Capote es el protagonista de lo que narra. El diálogo entre el narrador (Capote) y el interlocutor (Pepper) engendra la historia, que –en el transcurso de su lectura- se desplaza hasta hacer crear la ilusión de que ya no se trata de un diálogo sino de una narración de hechos.
Aunque el autor aclara que se trata de “un relato real de un crimen norteamericano" ocurrido en "un pueblo en un pequeño Estado del Oeste", Capote se aparta de los postulados de Poe en el género policial ya que lo importante no es tanto quien es el asesino sino los esfuerzos que hace el propio Capote por descubrir la verdad.
Algunos críticos discuten la legitimidad ficcional de una novela basada puntillosamente en hechos reales de un “caso sin resolver”. Y en donde el autor es, además, protagonista (con un encuentro poco creíble con uno de los protagonistas en el pasado). De todos modos, a través de la “nonfiction novel”, Capote se sumerge en esa zona donde se encuentran la ficción, la no ficción y la escritura periodística.
¿Es “Ataúdes artesanales” un cuento en el sentido estricto de la palabra? Si tomamos en cuenta que el análisis de los procedimientos empleados por Capote puede ser de suma utilidad para todo aquel que quiera entender como se escribe un cuento; pues esos procedimientos, ejecutados con un conocimiento del oficio y con una pericia únicos, son los mismos que debe encarar el que pretenda escribir una narracción corta. Sus características coinciden con la clasificación de los generos literarios -tratando de refutar la opinión de que su extensión lo ubicaría en el campo vago de la nouvelle-, creo que sí lo es. Lo cierto es que Capote concibió a “Ataúdes artesanales” como un cuento que, aunque abusa de los díalogos y a poco de comenzada su redacción empiezas a exigirle una dedicación mayor que la que ha previsto, conserva la economía de elementos que caracterizan al género.
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