El autor publicó este interesante cuento en 1903. En esa época fue muy leído e incluso C. Jung expresó
que “se lee con deleite “y considera “hermosa la interpretación y cautivadora la claridad de la exposición”. Freud después de comunicarse por carta con el autor comienza su análisis del tema de este cuento donde se aprecia la relación entre psicoanálisis y literatura que la han influenciado con la ciencia psicoanalítica desde entonces. El personaje de esta historia es un joven arqueólogo alemán llamado Norberto Hanold, que en una visita a Roma ,visitando colecciones de arte , descubre un altorrelieve que representa a una doncella pompeyana ( reducida a un tercio de su tamaño normal ) en su desplazamiento hacia el templo de Júpiter y de la cual queda profundamente impresionado por su graciosa manera de caminar recogiendo los pliegues de su túnica y apoyando sus pies en las losas destinadas a los peatones de la ciudad de Pompeya. Queda impresionado por la forma como la doncella apoya su pié izquierdo apenas tocando el suelo con la punta de sus dedos y levantándolo verticalmente lo mismo que la planta y el talón. Da el nombre de Gradiva al altorrelieve que significa “ la que camina o avanza “ y lleva a su país una copia en escayola de la muchacha para seguir admirándola en su estudio. Tiempo después tiene un sueño angustioso en el cual él se veía en plena erupción del Vesubio y divisa a Gradiva, la sigue para advertirla del peligro hasta que ella se reclina en las gradas del templo siendo cubierta por las cenizas del volcán. Ya de vuelta en su cuidad cree reconocer de nuevo la figura de Gradiva y se hace el propósito de viajar nuevamente a Italia para calmar su inexplicable desazón. Llega a Pompeya y divisa a Gradiva caminando hacia el templo. El delirio ya ha hecho presa de Hanold creyendo que el espíritu de la muchacha ha surgido de los muertos. Al ver la aparición sentada sobre las gradas se dirige a ella en griego, después en latín a lo que la muchacha le dice que hable en alemán. Así sabemos que ella es una niña alemana de carne y hueso. Ella se da cuenta del problema de Hanold pero no lo contradice en las siguientes charlas que mantienen.Sigmund Freud escribe un análisis bastante extenso del delirio que sufre Hanold por la muchacha catalogándolo de “delirio no psicótico”, sino histérico ya que en el no están las características de la paranoia. También el delirio del arqueólogo se caracteriza por el hecho de que en él han alcanzado predominio las “fantasías, es decir, que han hallado crédito e influencia sobre la acción calificándolo eventualmente de erotomanía fetichista”. Así se refiere a Hanold como fetichista del pié de la doncella. (Fetichismo se define como la fijación del deseo sexual y excitación en algún objeto o parte del cuerpo al que se otorga sexualidad). Asimismo Freud expresa que Hanold teme acceder a la mujer, Gradiva es la mujer idealizada, soñada, pero imposible por ser inalcanzable por su calidad de escultura de mármol. Refiriéndose al autor de la narración, W. JENSEN, escribe: "El autor nos ha proporcionado un estudio psiquiátrico totalmente correcto, con el cual podemos medir nuestra comprensión de la vida mental, una historia de una enfermedad y su curación que parece destinada a afirmar ciertas teorías fundamentales de la psiquiatría médica". Dice que el antiguo altorrelieve despierta en él el erotismo subyacente en su conciencia y activa los recuerdos de su infancia, produciéndose en él una lucha entre la fuerza del erotismo y el poder que lo reprime dando como resultado de esa lucha el delirio de su mente. El autor nos hace saber que la muchacha alemana de nombre Zoé había sido compañera de juegos en la niñez, pero que él ha olvidado completamente aunque el recuerdo yace en el subconsciente.