Pues, ya luego de 6 libros, llega la hora de la verdad: la lectura del séptimo libro, el final definitivo de la saga de Harry
Potter. En efecto, sí es el final, porque dado el modo en que ha terminado la trama, pareciera que otro libro quedaría poco adecuado.
La trama se desarrolla básicamente en torno a la búsqueda de los Horrocruxes restantes por parte de Harry, Ron y Hermione, junto con los pormenores, peleas, aventuras y muertes que esto conlleva. Cabe recordar que los Horrocruxes eran aquellos objetos donde Lord Voldemort (el enemigo a
muerte de Harry) puso fragmentos de su alma. Pues bien, Harry y sus amigos logran encontrar casi todos los Horrocruxes, aparte de destruirlos mediante diversos métodos, dado que era muy dificil lograr hacer tal cosa.
Ahora bien, ¿y las
reliquias de la muerte? El anillo que Dumbledore consiguió destruir era una de ella; la capa invisible de Harry (regalo de sus padres); y finnalmente, la varita de Sauco. Esta última define practicamente todo. Resulta que tal era la varita mortal, capaz de vencer a cualquier mago, merced a su terrible poder. Dumbledore la tenía en su propia tumba, pero Voldemort, quien daba búsqueda a las reliquias, la tomó, pensando que con ella nada ni nadie lo derrotaría.
Llega la batalla final: espectacular batalla mortal entre los magos buenos y los mortífagos, liderados por Voldemort. Mueren en ella varios personajes importantes, como Fred (hermano de Ron), Lupin y Tonks. Incluso, llega a morir uno de los amigos de Draco Malfoy: Crabbe.
Después de una mortal pelea, en el epílogo de esta, Harry llega sólo contra Voldemort, sin ayuda, sin amigos alrededor; en cambio, el señor tenebroso tiene a sus mortífagos a la par, pero incluso muchos de estos han muerto, como el mismo Snape (se llega a saber que, lejos de ser el villano de la saga, resulta ser el personaje más valioso de todos, incluso hasta más que Harry), quien fuera asesinado por Voldemort.
Voldemort lanza un hechizo mortal contra Harry, pero este no muere: el villano sólo consigue destruir el último Horrocrux, alojado en la cicatriz con forma de rayo en la frente de Harry, quien queda inconsciente, y es llevado luego por Lord Voldemort como trofeo para mostrarlo a todos los magos, aliados de Harry. Sin embargo, Harry vuelve en sí, y comienza el último enfrentamiento mortal entre los dos rivales. Muere, finalmente, Voldemort, presa de su propio hechizo mortal, dado que sólo el verdadero dueño de la varita de Sauco podía lanzar conjuros, y él no lo era: lo era Draco. Por esto, Harry logra triunfar.
El último capítulo es un epílogo, donde han pasado muchos años, y donde Harry ya es padre de varios hijos, junto con su esposa, Ginny Weasley. También, entre otros personajes, se ve a Ron siendo el esposo de Hermione, quienes también tienen primogénitos. Un final feliz, y la terminación justa para una saga llena de admiradores.