Hamlet: entre la intriga y la conciencia Por: José Arturo Salcedo Mena<1>
Hamlet, príncipe de Dinamarca, tiene una visión ; ve aparecer el espectro de su padre, el cual le revela haber sido asesinado por su propio hermano Claudio, y que el culpable le ha arrebato a un mismo tiempo esposa, corona y vida. El joven príncipe se finge loco para preparar su venganza, y abandona a Ofelia, su prometida, que enloquece y se ahoga. En un duelo con Laertes, hermano de Ofelia, cae víctima de una espada envenenada; pero antes de expirar da muerte a Laertes y a Claudio, mientras que la reina, su madre, bebe un veneno que había sido preparado para Hamlet.
En esta obra, el arte dramático de Shakespeare fluye en forma maestra, se provee de imágenes creadas por el genio, sustentado en el perfecto dominio del arte teatral. Todo moldeado con moderación, acentuado en los monólogos de Hamlet, los de Ofelia y Claudio, cuyas sentencias han enriquecido el patrimonio de la cultura universal y de la psicología.
El carácter de Hamlet es, sin duda, una de las más originales creaciones de Shakespeare, aunque también aquí los hechos han sido sacados de un viejo drama medieval (Shakespeare acostumbraba basarse en documentos y obras ya existentes).
Hamlet ha dado base a una multitud de interpretaciones y análisis psicológicos que representan la infinidad de etapas de la mente humana en la lucha entre el bien y el mal. Algunos califican a Hamlet como “un instrumento del destino en vez de un ser independiente” ; otros, que posee un defecto o desequilibrio en su constitución psíquica, monstruo del egocentrismo
El ilustre helenista Gilbert Murray nos muestra una afinidad esencial entre los mitos de Orestes y Hamlet; y aquellos que saben de las ciencias psicoanalíticas, en particular el Dr. Ernest Jones, explican el misterio de Hamlet en relación con el complejo de Edipo.
En Hamlet la felicidad física y moral de la juventud no está presente; en su lugar, opuestamente al vigor que había hecho grande a Enrique de Azincourt, en Enrique V, todo se convierte en el pesimismo y la locura, un poco fingidos y un poco verdaderos, de un joven príncipe aparentemente caprichoso.
Mi diagnóstico califica a Hamlet como un soñador de espíritu frágil y complicado, más meditabundo que de acción. Carece de coraje para afrontar acertadamente la situación en que se encuentra, la idea del deber que tiene que cumplir le llena de remordimientos ; de allí su amarga melancolía, sus dudas, su pesimismo y su locura, a la vez fingida y auténtica. Hamlet es un carácter moderno, revestido de toda sensibilidad romántica.
La conciencia de Hamlet representa al hombre justo, al joven que desprecia el libertinaje y se opone, rebelándose, a la corrupción que le rodea a costa de su propia vida. Se trata de un héroe, el cual representa indirectamente, a mi manera de ver, la conciencia del propio Shakespeare juzgando al mundo en general a través e su visión personal hacia éste. Pues creo que para la interpretación del sentido de una obra como la presente, es preciso tener siempre en cuenta tanto al texto, como al intérprete, y al autor.
<1> JOSÉ ARTURO SALCEDO MENA tiene los títulos de Licenciado en Relaciones Internacionales, Consultor en Imagen Pública y Maestro en Ingeniería en Imagen Pública. Es profesor de las asignaturas de Política Mundial I, Política Mundial II y del seminario de Política Exterior de México en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán – Universidad Nacional Autónoma de México.
Publicado el: abril 20, 2008
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