Werther: símbolo del Romanticismo
La pasión contra la razón
Por: José Arturo Salcedo Mena<1>
Goethe revive la forma epistolar de escribir con la famosa novela Las cuitas del joven Werther escrita en 1774. Werther es la psicología de un soñador que acaba en el suicidio, que si bien imitada de Rousseau en muchos aspectos, es profundamente original y será una novela eternamente joven.
Considero a Werther una célebre novela, pues sirvió de modelo para ese romanticismo “chillón” que tan de moda estuvo en el siglo XVIII y del cual, según se dice, no tardó mucho en detestar el propio Goethe después de escribir su obra.
Werther se compone de un conjunto de fragmentos de cartas que se suponen escritas por Werther a su amigo Guillermo, y en las cuales le cuenta, paso a paso, su llegada a Walheim en busca de reposo ; sus distracciones ; su enamoramiento de la única Carlota -“madrecita” de sus hermanos menores y prometida del caballeroso Alberto- ; los crecientes progresos de ese amor imposible, que Werther suponía correspondido en el fondo del alma ; la marcha al servicio de un embajador para hallar el olvido ; la renuncia al empleo por incompatibilidad de carácter con el necio diplomático y para huir de la ciudad , en la que Werther sufre la humillación en los salones del “gran mundo” ; el regreso al Wahlheim, atraído por la fuerza irresistible del amor hacia Carlota ; la amargura de encontrar a ésta casada con el pacífico Alberto y viviendo perfectamente tranquila, y, por último, la desesperación de Werther al comprender que su presencia y la frecuencia de sus visitas pueden ser mal interpretadas por la gente, cosa que, por encargo de su marido, le insinúa la propia Carlota, ya que a él no se le había ocurrido pensarlo.
Después de la colección de cartas, que termina con la que Werther escribe para despedirse patéticamente de su adorada y de la vida, se relata el suicidio del desafortunado amador, sus últimos momentos y su entierro, pobre y oscuro, realizado según su disposición testamentaria.
Para poder inferir que Werther es símbolo del romanticismo, hay que tener presente ante todo que una obra de esta naturaleza, además de caracterizarse como novelesca, pintoresca o sentimental, predomina una nota particular que es la aceptación de una postura anticlásica, es decir, la liberación de normas y la preferencia del sentimiento sobre la razón : “¿Qué es el mundo, Guillermo, para nuestro corazón sin el amor ?”. “He aquí ¡oh gente razonable ! exclamé sonriendo, ¡ Pasión ! ¡Embriaguez ! ¡Demencia ! ¡Sois de una impasibilidad maravillosa ! Injuriáis al ebrio, condenáis al loco y dais gracias a Dios, como los fariseos, de que no os haya hecho a semejanza de ninguno de ellos..”.
En efecto, al autor no escapa la descripción de lo pintoresco tanto en los paisajes como en los comportamientos: “¡La veré ! exclamo por las mañanas lleno de júbilo, cuando al despertarme dirijo mis miradas al bello sol naciente...” “Cuando desde mi ventana contemplo el horizonte, la colina lejana, veo por detrás de ella el sol que disipa las brumas de la mañana y hace penetrar sus primeros rayos hasta el fondo apacible de los valles, en tanto que el río avanza dulcemente hacia mí.....”
Asimismo, el texto refleja continuamente una especie de protesta, a menudo justa, pero que está condenada desde sus comienzos, a la extinción, a fin de alimentar en cierta manera la insatisfacción. Esta característica del romanticismo en el texto se puede apreciar en el siguiente fragmento : “En la misma vida privada es insoportable oír decir, siempre que un hombre trata de dar cima a una empresa noble y desinteresada : ¡Está loco ! ¡Vergüenza para vosotros los ebrios ! ¡Vergüenza para vosotros los sabios !”.
De la misma manera, se percibe la manifestación del sufrimiento sobre todo moral que conduce a la evasión, al suicidio, a la muerte : “Sí, Carlota. Tomo con mano firme la copa fría y terrible que me va a dar la embriaguez de la muerte. Tú me la presentas y no vacilo. Se han cumplido, pues, todos los deseos de mi vida, he aquí donde se contenían mis esperanzas ; ¡todas ! ; todas ; ¡llamar con esta serenidad a las puertas de acero de la muerte !”.
En las expresiones del protagonista se hace patente de qué manera es acometido por arrebatos de manifiesta rebeldía de su propia naturaleza, (subjetivismo, individualismo) y a la vez la forma en que se vuelca en muestras de ferviente religiosidad : “Más de cien veces he estado a punto de saltarle al cuello. Bien sabe Dios el trabajo que me cuesta mirar y volver a mirar tantos encantos sin osar extender mis brazos hacia ella, y sin embargo ¿no nos induce a hacerlo el pecado natural de la humanidad ? ¿No se esfuerzan los niños por tomar cuanto perciben ?...¡Y yo !...”
La influencia de Werther fue muy considerable en toda Europa. Su marcada huella se deja ver en las Últimas cartas de Jacobo Ortis, obra del italiano Hugo Fóscolo. Además, la influencia combinada de Richardson, Rosseau y Goethe produjo toda una serie de novelas sentimentales, empalagosas según el Dr. Millares Carlo, en Holanda, Rusia, Suecia, etc.
<1> JOSÉ ARTURO SALCEDO MENA tiene los títulos de Licenciado en Relaciones Internacionales, Consultor en Imagen Pública y Maestro en Ingeniería en Imagen Pública. Es profesor de las asignaturas de Política Mundial I, Política Mundial II y del seminario de Política Exterior de México en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán – Universidad Nacional Autónoma de México.