Los únicos seres reales son los que nunca han existido, y si el novelista es bastante vil para copiar sus personajes de la
vida, por lo menos debiera fingirnos que son creaciones suyas, en vez de jactarse de la copia. Oscar Wilde.
Este epígrafe abre las páginas de la novela, publicada en 1928. Sus lectores ya sabían del humor crítico del autor gracias a su columna de El Diario Ilustrado de Santiago de Chile, que abordaba con fina ironía los temas del momento. También conocían su primera novela Un muerto sin criterio , de 1926; pero El socio , su obra maestra, se ha convertido en una lectura inolvidable.
Julián Pardo es un modesto corredor de la Bolsa de Comercio de Santiago que a menudo necesita del auxilio de los demás; pronto descubre que sus colegas se liberan del compromiso y al mismo tiempo se dan importancia, pretextando que "deben consultarlo con su socio".
En un rapto de inspiración desesperada, también él se inventa un socio, un financista inglés llamado Walter R. Davis. Mediante un ardid, obtiene un poder notarial para operar en su nombre. Julián mejora así su posición económica y social; sin embargo, sus aciertos espectaculares en el mercado de valores se atribuyen a la sagacidad y al talento del inglés, mientras él sigue siendo ante los demás el modesto hombre de siempre; más aún, Julián es considerado el amanuense de Davis.
Frente a un movimiento especulativo de Goldenberg, su otrora condiscípulo, Julián propicia una compra masiva de acciones que arruina al especulador. A Julián le preocupa la suerte de Anita, esposa de Goldenberg, a quien lo ata una fuerte relación sentimental.
Goldenberg pide a Anita que, con la ayuda de Julián, consiga de Davis un movimiento bursátil a su favor y lo salve de la bancarrota.
Anita lo obtiene manipulando sentimentalmente a Julián, puesto que no logra "conocer a Davis" para tratar el asunto directamente con él.
El paso que Julián da en la bolsa, causa rumores concernientes a supuestas malas jugadas que le hace a su socio Davis. Incluso, se dice que ha perdido su confianza. Julián decide, entonces, desacreditar a su socio y romper vínculos con él.
No le resulta nada fácil. Las personas cercanas a Julián, creen en Davis; le guardan un especial afecto debido a sus muestras de gentileza, y lo admiran por su habilidad en los negocios.
Fortunato Bastías, su único detractor, alimenta en Julián suspicacias acerca de la infidelidad de su esposa, supuestamente cortejada por Davis; Julián, entonces, pierde la serenidad y gradualmente asume como verdadera la figura que su imaginación ha forjado.
Entre tanto, desde que su nombre no está ligado al de su ex-socio su situación sentimental, económica y familiar se deteriora inexorablemente... Una noche, Davis aparece en el escritorio de la casa de Julián y ambos se enfrentan.
Descontrolado, Julián busca su arma y le dispara, pero Davis no sufre daño alguno. Burlándose, replica que él ha sido creado por su imaginación y, citando a Oscar Wilde, le recuerda que "Los únicos seres reales son los que nunca han existido ..." Don Quijote, Hamlet, son seres reales para el mundo, ¿acaso existieron?
Finalmente, con letra de Davis, Julián escribe una carta que lo culpa de su crimen; acto seguido, se suicida.
"Desde entonces la policía busca a Davis".
Muchas lecturas admite esta novela dominada por la figura de
el doble . Conviene señalar como punto de partida que el autor experimenta con la duplicación interior en el tema del
personaje autónomo inventado por un personaje literario, y con el problema del arte y la ilusión versus la vida y la realidad.