Elena
sabe – (Claudia Piñeiro)- Únicamente el amor de una madre puede tornarse en una obsesión cuando se trata de perseguir
el esclarecimiento del crimen de su
hija. No es para menos, ya que está sola y enferma, lo que la determina como la menos indicada para encabezar la búsqueda del asesino. Esa investigación se dio por cerrada poco después de que su hija Rita apareciera muerta en la iglesia que frecuentaba. Aquí entran en escenas factores desagradables y facetas ocultas de autoritarismo e hipocresía en una sociedad convulsionada, conjugados por el verbo siempre punzante de la autora de Las Viudas de los Jueves.