Dicen que Morris West es un escritor fantasma. No me consta, pero hay que reconocer que dentro de La Salamadra conviven
varios discursos políticos, por lo menos dentro del primer cuarto de
libro. Sin dudas, la mirada ácida y desengañada (aunque vital, no olvidemos que estamos ante un héroe de best-seller) de Dante Alighieri (el personaje central) es lo mejor de la novela; pero West abandona toda esa carga crítica (y también la rigurosidad de la trama) y termina por redondear un libro menor, con varias vueltas de tuerca y entrada y salida de personajes que no agregan entusiasmo a la historia. Mucho menos interés. Tampoco alcanza que en el final convierta al héroe en un perdedor (omito contar el descenlace para aquel interesado en leerla) cuando queda en claro que es, exactamente, todo lo contrario.