Quien haya visto la
película que dirigió Clint Eastwood debería conocer los detalles que amplía el libro que fue su origen;
y quien no haya visto la
película, con más motivo, debería leer una novela llena de sorpresas y de crímenes pero escrita con sensibilidad curiosamente cínica. En torno al río Mystic se ha formado una sociedad desafortunados con sus miserias y sus pasiones. Y en ella, procedentes de clases distintas, disfrutan de la vida tres chicos de once años: Jimmy, Dave y Sean. Hasta que un día todo cambia, porque uno de ellos, el más débil, sube al coche de unos hombres desconocidos que se hacen pasar por policías. Cuatro días después logra escapar pero ya nada será igual. Y muchos años después la vida de los tres amigos vuelve a un punto común porque asesinan a la hija de Jimmy, ex
convicto, Sean es uno de los policías del caso y Dave, que nunca ha superado los abusos infantiles ni el mundo que le tocó vivir, se convierte en el principal sospechoso. Su pasado vuelve a escena y lo que antes los separó vuelve ahora a separarlos.