Harriet es una niña de tan solo 12 años, nacida en el seno de una familia americana de las tierras del Mississippi, había
crecido en un hogar triste, gris, sucio y frío, con una hermana casi invisible para ella y el resto de la familia, un padre desaparecido de forma voluntaria y al que solo conocía de sus ocasionales visitas y una madre sumida en un letargo indefinido en el que se había sumergido tras el oscuro asesinato de su hijo Robin , que a la corta edad de 9 años fue hallado ahorcado del árbol del jardín de su casa durante la celebración familiar del Día de la Madre.
Harriet perdió a su hermano Robin casi sin tener tiempo de conocerlo, era un bebe de meses, desde aquel fatídico suceso su familia, incluidas su abuela materna y sus tías abuelas, las cuales habían sido para ella su única familia, habían evitado hablar de la muerte de su hermano, pero ella había logrado saber todo lo concerniente a Robín por todos los momentos remoderados en las reuniones familiares, su afable carácter, su alegría, su energía, sus travesuras, la relación tan estrecha que mantenía con su querida abuela Edie, que desde entonces tampoco había vuelto a ser la de misma. Su hermano había dejado una huella tan profunda en todos que Harriet anhelaba saber más sobre él, pero lo que más deseaba, y había llegado a convertirse en una obsesión, era descubrir al asesino que arrebató esta
maravillosa persona de sus vidas.
Junto con su inseparable amigo Hely vivirá ese verano la más increíble de las aventuras, detrás de una pista sobre un antiguo compañero de colegio de Robín, siguiendo sus pasos , espiando sus movimientos, su entorno y su familia. Harriet trama un plan tan osado como peligroso, totalmente ajeno al conocimiento de su familia, llega incluso a usar serpientes como armas y se enfrenta a peligrosos delincuentes.
Una maravillosa novela , rica en
personajes y espacios únicos, la autora sabe transportarte al momento, adentrándote de forma exquisita en los personajes, en sus sentimientos y pensamientos.