JACQUELIN GORMAN: “THE SEEING GLASS”; Riverhead Books, New York, 1997.
Envuelta en un manto de oscuridad que lentamente caía sobre ella a medida que avanzaba la extraña enfermedad neurológica que afectaba sus nervios ópticos y que la iba dejando ciega, Jacquelin Gorman se aferra a la vida e ilumina sus
recuerdos con el espectro de su luz interna, tan rico en matices de imaginación, de bondad, de paciencia, comprensión y esperanza. En este libro, ella refleja, a través de pinceladas realmente muy poéticas, qué y cómo ve su mundo mientras dura la ceguera. Porque ella no solo vivencia, ella ve a través
del prisma de su interioridad.
La autora proviene de una hermosa familia, culta, adinerada, perteneciente a la alta sociedad de Maryland y Virginia. Una familia donde reina el bienestar, la paz, la unión y el
amor entre sus miembros a pesar de una pesada cruz que cargan entre todos con esfuerzo, dignidad, resignación y silencio, porque Jacqueline tiene un
hermano autista. Y son los recuerdos de la corta y trágica vida de este hermano amado - metafóricamente hablando también ciego - que ella entreteje con la historia de su propia ceguera.
El resultado son dos
historias que cierran sobre el final cuando ella, ya repuesta, encuentra entre las pertenencias de su hermano un pequeño fragmento de vidrio, un “seeing glass” de un raro tinte amarillo que él había utilizado en su infancia para ver mejor los cangrejos en el fondo del agua, tal como ella utilizó el seeing glass de su colorida memoria para iluminar las sombras en que estaba inmersa.
Está preciosamente escrito y ella utiliza una narrativa ingeniosa cuando intercala historias de su infancia, desde la óptica de la niña que fue, con la historias de la adulta que es. Un libro lindo que trata de gente linda, de coraje, abnegación, responsabilidad, de pérdida y renovación bajo la llama del amor que siempre ilumina y hace que sea posible.
Un libro sencillo hecho con recuerdos y sueños en color. Y, por suerte, es creíble.
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