ALAN FURST: “THE WORLD AT NIGHT”; Random House, New York, 1996.
Paris 1940 y la noche comienza a instalarse en la gran
ciudad. La burguesía bon vivant y gourmet, desde sus departamentos de lujo, bistrots y relaciones amorosas clandestinas debe replantearse su vida en la Francia ocupada. Pétain, Vichy, colaboracionistas y resistencia. Actores, actrices y productores intentan
seguir trabajando como pueden. Negociados y mercado negro bajo la mirada vigilante de las fuerzas de la ocupación.
Este es el escenario sobre el que se va desplegando la trama de la novela en que el héroe, un magnífico personaje, romántico, refinado y atractivo que no está dispuesto a abandonar así nomás los placeres de la vida parisina, debe afrontar la lucha con su conciencia porque el precio que debe pagar por seguir disfrutando es la deslealtad y el compromiso con los alemanes, a los cuales, como productor de cine que es,
tiene fácil acceso. Pero decide no hacerlo y pronto se encuentra envuelto en una fallida operación de espionaje del servico de inteligencia británico y en una apasionada relación amorosa con una actriz que había sido un amor de juventud.
La trama en sí es bastante pobre y tampoco está muy bien desarollada. El valor del libro está en la recreación de la vida y del espíritu de Paris en los primeros años de la ocupación. No se trata de un gran escritor pero sí de alguien que tiene una enorme destreza literaria a la hora de crear climas y de dar a sus escenas una vida casi cinematográfica.