Comparte junto a La tierra permanece de George R. Stewart el privilegio de ser una de las pocas novelas que se encargan
(y bien) de narrar la desvastación de la humanidad. En este caso, un misterioso suceso del cielo deja ciegos a gran parte de los seres humanos y los trífidos del título
parecen aprovechar la debilidad de los hombres para asesinarlos. Los pocos afortunados que pueden ver deberán reorganizarse civilmente y reconstruir una sociedad dividida entre ciegos y videntes. Wyndham tiene grandes momentos en su
novela, pero en ciertos pasajes intenta una deducción casi filosófica de los hechos, reflexiones que frenan la trama y que parecen innecesarias (error que no comete, por ejemplo, Stewart en su novela). No obstante, El día de los trífidos tiene nervio suficiente como para horrorizar y atrapar al lector hasta el final de sus páginas. No es poco mérito.