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Al final de nuestros dias
INTRODUCCION
… Mil veces, hallándome en el abismo inerte de la desesperación, he imaginado lo que es estar contigo. Una presencia infinita que llena al corazón, se apodera de mi alma y mi razón; desequilibrado me he hallado solo por las noches, contando las horas breves, como a eternos segundos…
14-feb-1999
En realidad, me es muy difícil decir algo muy importante para quien representa mucho en mi vida.
Es en verdad, parte del proceso de la vida. Es decir, sueñas algún día, luego, aprendes de los errores, mas después te das cuenta de que los sueños no te sirven para nada. No te sirven para poder vivir…y mas que nada, no sirven para crear un futuro con ellos.
Así me siento ahora…pero, como llegue a este pensamiento...?
No lo se, ya no se. A veces, me responde tanto la vida en sus acciones, es cuando comprendo lo miserable que soy. Y es, cuando siento, que ya no puedo más. Que como me gustaría dejar de vivir…alguna vez te sentiste así...?
Si, yo se que si…sobre todo, cuando comprendes que tus decisiones te han llevado a arruinar tu vida, y ansias encontrar la felicidad.
Yo lo hago constantemente. Sobre todo, cuando descubro en la infinidad de mis errores, que siempre me equivoco, y que constantemente mis decisiones, y mis anhelos se ven perdidos.
He descubierto de manera continua, que no represento nada para nadie. No significo mucho para los demás. Y aunque no lo creas, esto me duele bastante. Tanto que incluso me llega a atormentar en mis sueños. Es decir, la soledad me hastía. Me siento enfermo de ella, y no hay mucho par remediarla.
Ahora, que he vuelto a verte. Después de tanto tiempo, es cuando me doy cuenta de lo importante que siempre fuiste para mí.
De cuanto pase en el tiempo, en que llegaría el mismo momento de volverte a ver.
Añore bastante este momento. Y siempre le pedí a Dios, que dondequiera que tú estuvieras, te tuviera de su mano, y que nunca te abandonara.
También; El, me hizo entender que si algún día aparecieras de pronto en mi vida, nada iba a ser igual. Que era posible, que ya no me recordaras, y que quizás, también tu, te hubieses olvidado de este pobre diablo.
Pero, al ver lo difícil que es para ti aceptarme; me doy cuenta, de las cosas que siempre han pasado por mi vida, y que son parte de ella, como una estigma indeleble y dolorosa…y que es mi destino. Siempre lo he aceptado.
Es la soledad parte de mí, de mi alma y mi vida.
Es el destino de todos los olvidados, para los que no existen corazones que logren amarnos.
Y esto que te digo, no es nada nuevo.
Siempre ha sido así. Siempre.
Y no hay nada, que lo pueda remediar.
Aun así, me queda la virtud de poder seguir soñando contigo, y que al menos en mis sueños…pueda amarte.
Publicado el: diciembre 27, 2007