En esta pequeña obra se imbrican relatos, drama y farsa. Los personajes llevan a sus lìmites la propia parodia presentando
(representando) en forma hasta barroca, los conflictos urbanos. Como ha declarado Bernard Show, toda labor intelectual es humorìstica; en El guante
blanco, las neurosis de ciudad se presentan con bordes farsescos y un humor que es menos entretenimiento que sarcasmo y critica social.
Un hecho luctuoso desencadena el drama. El robo de la corona enjoyada de piedras preciosas, ''desaparecida'' ante los ojos de las autoridades, detona los hechos que se van sucediendo ambiguos, veloces, y finalmente esclarecedores, pese a que mirada social prefiere dejar de ver, evitar los choques frontales y seguir en una matriz de aparente armonìa. El amor apasionado de Salvattore por una joven aprendiz de escritora es tambièn motivo de doble sospecha. Un pueblo donde ''nunca pasa nada'' es el mejor infierno para una caldera que va gestando acusaciones, dudas y miedos.
Fotografìas de familias tradicionales donde lo religioso no es tan solo èso, es una forma de pertenencia y fortaleza, es tratado en este libro como simples diàlogos de alcoba, bordeando lo absurdo cotidiano.
Y de nuevo Guioneska, con sus funciones de nexo entre los micro y lo macro, gira en un cosmos capturando y recreando en el relato, muchas veces en forma inexperta, el misterio de ''un guante blanco, hàbil, casi perfecto...''cubriendo una obra de orfebrerìa tan delicada como valiosa en su significaciòn socio-religiosa. Una corona cuya descripciòn toma imàgenes del inefable Rimbaud para ser elevada a la condiciòn de objeto de culto en lo hondo de un
templo donde Salvattore, joven sacerdote perseguido por lo prohibido, elige amar intensamente en soledad. Sin embargo, reza su pasiòn en versos que nadie sabe: '' En la alta oraciòn de maitines, tu voz se eleva sobre todas las voces celestiales en este templo donde eres la ùnica huèsped. Ingreso desnudo a los vientos de tu rostro. Amplio estuario deleitoso, se me ofrece tu garganta. Bruma agradable a las caricias, càliz a mi sed...''
Ficciòn ironizada y realidad ilusoria pueblan este mundo donde los extraños juegos de sus personajes convalidan a la protagonista al momento de fundamentar sus impresiones acerca de los prejuicios sociales de la gran ciudad.