La Autora nos cuenta la vida de Micaela una
mujer muy linda y muy fría; admirada por su extraordinaria belleza, llena de
lujos y también de mucha soledad, lleva consigo un secreto que nadie ha podido descubrir.
A la edad de 14 años huye de casa para irse a vivir con su novio Juan; su
madre que había luchado sola para darle todo lo necesario (incluso la mejor educación), queda muy desconcertada. Luego de que esta relación al poco tiempo se termina, Micaela se niega regresar a su casa y se va vivir con una amiga a otra ciudad. Ahí comienza una vida de fiestas e interminables romances con hombres sencillos y también hombres importantes de buena posición económica, algunos le amaron de verdad, y otros solo jugaron con ella, pero ninguno pudo llenar el vacío de su vida, y peor aún descubrir cual era el motivo de que guardara tanto
dolor, y tanto rencor.
Una tarde recibe una carta de su madre, en la que le dice que piensa mucho en ella, que no tiene paz tratando de encontrar la razón de que siendo aún una niña haya huido de casa, que no juzga la vida tan liberal que ha llevado; pero no puede entender como una mujer tan bella esté tan sola....por último se despide con una pregunta y una súplica
¿Micaela cual es tu dolor......¡Micaela busca a Dios!. Cuando Micaela termina de leer la carta tiene un sueño, y al despertar sale de su casa empapada en llanto, caminando sin saber a donde, y buscando sin saber que, se detiene en una banca del parque junto una mujer de unos 37 años, (la misma edad que ahora ella tiene), lee una vez mas la carta, sin darse cuenta que la mujer que está sentada a su lado también la lee.
Esta mujer se ofrece ayudarle y le pregunta que le sucede, a lo que sin detenerse a meditar Micaela responde que son tantas cosas, que esta confundida, que casi toda su vida lo ha estado, y que con el sueño que acaba de tener siente que las pocas fuerzas que tenia se le agotaron .Sin dudar esta extraña mujer le interroga acerca de lo que soñó pero Micaela se enoja y se niega a contárselo. Finalmente aquella mujer logra que Micaela abra su corazón cuando le dice que si no saca afuera lo que le atormenta nunca será feliz.
Micaela confiesa que lo que soñó es algo que en verdad pasó, pero que por mucho tiempo ella misma se negó a volver a recordar; que cuando tenia seis años, su tío llegó a quedarse en su casa, y que cuando su madre por algún motivo salió de casa, este abuso sexualmente de ella. Que por miedo y vergüenza nunca dijo nada pero que en su interior odió a su madre por haberla dejado sola y muy dentro de si la culpaba por no poder adivinar lo que ella estaba pasando, que odió a su tío por su crueldad y hasta llegó a sentir alegría cuando supo que había muerto, que aunque casi no lo conoció odió a su padre por no haber estado ahí para defenderla, y que sobre todo odiaba aquella casa, porque constantemente le recordaba que fue ahí donde le robaron su niñez, su inocencia, su paz,...su vida,.
Le contó que casi no tenía amigas porque no podía dejar de emitir comentarios crueles hacia ellas, que las envidiaba no porque fueran mas bonitas sino porque no llevaban el dolor que ella llevaba por dentro.
Martha (la mujer extraña), le dice que no es casualidad que ella esté ahí, que la llevaba esperando casi una hora antes de que llegara, porque mediante un sueño Dios le había pedido que lo hiciera, le habló de que aún las heridas que dejan huellas El puede sanarlas, y que su hora de ser libre había llegado, Micaela también le hace varias preguntas sobre el porque Dios permitió que ese abuso le ocurriera, Martha le asegura que el mismo Dios respondería a sus preguntas, y que ella no tendría que morir para que El lo hiciera; que en El encontraría el amor que tanto había buscado, y que ningún hombre le había podido dar .
Micaela acepta a Jesús y empieza una nueva vida, le pide perdón a su madre por los resentimientos que había guardado hacia ella; también perdona todo su pasado. Pero su cambio de actitud y de animo no fue inmediato tuvo que pasar un largo proceso para hacerlo, y hubieron momentos en que sintió decaer, pero no se dio por vencida se aferró a lo que alguna vez Dios le dijo en sueños, que ella
era una flor de su jardín y que no permitiría que nadie la arrancara de ahí. Pudo ayudar a mujeres abusadas sexualmente que no hablaban de su problema con nadie, solo con ella; porque nadie las entendía mejor que Micaela. Formó la familia que creyó que nunca llegaría a tener junto al amor verdadero que Dios puso en su camino...Al fin Micaela sonrió.......Al final Micaela fue feliz.