Margaret, una joven que trabaja en la librería de su padre y que ha escrito algunas biografías, recibe una carta de Vida
Winter; en ella, la escritora de éxito, un autentico misterio para su público, afirma querer contar su vida y que sea ella, Margaret, quien la escriba. Tras algunas dudas, las dos mujeres llegan a un trato, la señora Winter contará su historia como ella piensa que todas han de ser contadas: con una introducción, con un nudo y un desenlace, en el orden correcto, sin trampas. La historia de la señora Winter sumergirá a Margaret y al lector en el mundo aparte de Angelfield, donde empezó todo, un mundo de gemelos y de
fantasmas, en el que los setos tienen formas extrañas y los libros cambian de sitio.
Se trata de una ópera prima cuya autora tardó cinco años en escribir, que atrapa al lector, que lo envuelve, hasta llevarlo poco a poco a un esperado final en el que todas las piezas encajan. Se trata de un libro entretenido, escrito con cuidado, en el que las palabras justas son dichas en el momento adecuado y sólo cuando el lector avanza por ellas descubre que quizás no las interpretó adecuadamente, que la verdad siempre estuvo allí, encerrada tras ellas y que quizás no supo leer en ellas aquello que en realidad le estaban contando.