En este
libro se cuenta la historia de un
funcionario que trabaja en el Registro Civil. Su vida se reduce a llenar
fichas de nacimientos, de defunciones y a alimentar una afición secreta: coleccionar datos de personalidades famosas. Un día, llega a sus manos la ficha de una desconocida y, de la noche a la mañana, se ve arrastrado por la necesidad de encontrarla, iniciando así una ardua investigación, aferrándose a lo que parece la última oportunidad de dar sentido a su gris vida.
Este
libro forma una trilogía junto con “Ensayo sobre la ceguera” y “La caverna”, un libro en el que Saramago vuelve a construir una metáfora de la realidad y ha plantearnos cuestiones esenciales; a mí me gustó lo justo pero me consta que tiene auténticos incondicionales. En cualquier caso Saramago es Saramago y siempre se merece una lectura.