Cuando era un adolescente, Michel conoció a Hanna, una mujer de treinta y seis, e iniciaron una relación erótica cuyo motor
era la
lectura. Siete años después, siendo Michel un estudiante de Derecho, va a un juicio contra unas mujeres acusadas de crímenes de guerra y descubre que una de ella es Hanna. A partir de ese momento se debate entre los gratos recuerdos y la sed de justicia, entre intentar descubrir quien es la mujer que amó y tratar de comprender qué le llevó a formar parte de todas aquellas atrocidades.
El libro narrado desde la perspectiva de Michel tiene tanta verosimilitud, usa un lenguaje tan simple y llano, que en ocasiones parece que el libro sea autobiográfico. Es un libro que engancha, que no deja indiferente, que nos habla sobre el amor y el horror, sobre las heridas abiertas por la historia, sobre una generación de alemanes perseguido por un pasado que no vivió y sobre cómo han tenido que asumir el horror del
nazismo para construir una nación.