La sombra de Lord Voldemort sigue vigente
en la sociedad de los magos y brujas, mientras que los Muggles (personas
que
desconocen la
magia) siguen ignorando que alguna vez haya existido tal, pese a
la masacre que se llevó a cabo años atrás, donde Sirius Black fue involucrado. Resulta
que llegó el tercer curso de Hogwarts, para Harry, Ron y Hermione. Un año más,
cursos más complejos, una nueva clase de “adivinación”, y Hermione, cosa que es
clave en este libro, llevando más clases de las que el tiempo habitual es capaz
de soportar… Los Dementores resultan ser lo villanos más tenebrosos de una
tercera parte donde, Lord Voldemort, no aparece del todo, pero, incluso en su ausencia,
sigue siendo objeto de pavor por parte de todos los magos. La trama,
fundamentalmente, se basa en el escape de Sirius Black de la cárcel de Azcaban,
y en su seguimiento por parte de los Dementores, los guardianes de tal lugar,
capaces de robarle el alma a sus víctimas. Harry tiene varios altercados con
esos seres durante éste tercer curso. Una vez, durante un encuentro de Quidditch
por el campeonato, el joven hechicero es sacado del juego por culpa de un
ataque de esas bestias. Durante prácticamente toda la
novela, se ve a Sirius
Black como a un mago perverso, considerado quizá como el peor seguidor de
Voldemort, y con intenciones de matar a Harry. La verdad es muy distinta. Ese
aparente terrible ser no es otro sino el padrino de Harry, y el mejor amigo de
los padres del famoso mago. Quien realmente fue el artífice del múltiple
asesinato de hace años, tiene por nombre Peter Pettigrew, encubierto él mismo,
utilizando su capacidad de animago (capacidad mágica para transformarse en un
animal), como Scabbers, la rata de Ron. También Sirius tiene esa capacidad,
convirtiéndose en un perro de color negro. Una vez más, Harry, Ron y Hermione,
entran en escena para disipar el misterio relacionado con Sirius. Tienen un
altercado con Snape cerca del final. Las situaciones llevan a que los tres
amigos vean la derrota frente a sus ojos: Sirius es llevado a Azcaban para que
un Dementor lo mate para siempre, robándole el alma. Pero Hermione cuenta su
secreto: había logrado ir a todas sus clases gracias a un instrumento llamado ”giratiempo”,
que le permitía regresar en el tiempo, y estar en dos lugares a la vez,
siempre y cuando, a una hora premeditada, sus dos “yo” se juntaran en el mismo
punto. Si tal cosa no se hacía, podía ocasionar problemas temporales de
proporciones graves. Así, sólo Harry y Hermione, porque Ron no se encontraba en
condiciones de acompañarlos, usan el artefacto, y evitan que Sirius muera,
haciendo que vuele sobre una bestia mágica voladora para escapar. Luego, ambos se reunen con
su yo del pasado, para evitar un desastre. Ya a esas alturas, Harry sabía que
Black era un mago bueno, y que Peter Pettigrew era el asesino verdadero. Éste último
había escapado de las manos de Ron, ya cuando los tres amigos se habían
enterado de la verdad. Aunque Sirius escapa, sigue siendo considerado un prófugo
por casi todos, y pocos, entre los que están Harry, Ron y Hermione, aparte de
Dumbledore, conocen la verdad del buen corazón de Sirius. Así, termina un libro
que congrega ingenio por parte de su escritora, sobre sus demás libros según
muchas críticas, y que lleva a conocer a los lectores sobre cómo eran,
finalmente, el padre de Harry y sus amigos. Se deja entender que no eran, sin
lugar a dudas, unos muchachos ejemplares durante su estadía en Hogwarts: hacían
travesuras mágicas, trataban a algunos compañeros “inferiores” como basura
(como al propio joven Severus Snape), entre otros malos actos. Pero, pese a sus
errores, al menos James Potter, padre de Harry, y Sirius Black, su padrino, tenían
un corazón bueno. Un libro que merece ser leido, lleno de detalles del pasado,
intriga, toda una historia relacionada con Sirius, y no recae en una repetitiva
trama acerca de Voldemort.