Este relato constituye uno de los casos más extraños y desconcertantes a los que Camilleri ha enfrentado a su reconocido
personaje, el
comisario Montalbano. Todo empieza con un pez al que han pegado un tiro en la cabeza. Junto a él aparece una misteriosa nota. Es lunes. Y en lunes posteriores, otros animales, cada vez más grandes, aparecerán muertos de un disparo. Montalbano y sus hombres llegan pronto a la conclusión de que si las víctimas son cada vez mayores, al final el chalado que ha organizado todo esto acabará matando personas. De hecho, lo que tiene previsto es una auténtica masacre. Con la ayuda de un estudioso de las
ciencias ocultas, Montalbano descubre que el peculiar asesino en serie es un hombre que ha interpretado a su modo la Cábala. Camilleri utiliza el tema de las ciencias ocultas, pero como una excusa y sin adentrarse. Montalbano es el de siempre.