Un día de otoño, en Londres, el pasado de Maryam Mazar sale violentamente a la luz y son víctimas directas de esta desproporcionada
reacción: Sara, su hija la cual pierde el hijo que esperaba, y Saeed, un niño que acaba de quedarse huérfano.
Sintiéndose terriblemente culpable, incapaz de encontrar una solución a la situación que ha generado, Maryam regresa a Mazareh, el pueblo iraní en el que nació, en el que empezó su
historia, en donde están las raíces de su infelicidad; un lugar desde el cual llamará a Sara para que ésta sepa qué paso e intente entender lo doloroso que puede llegar a ser el exilio, lo difícil que es interrumpir una vida para iniciarla en otro lado del mundo, lo largo que resulta el olvido.
La autora nos muestra lo complicada que puede ser la fusión de dos
culturas y como a veces parece imposible salvar las enormes distancias que se abren entre dos mundos, y lo hace sin plasmar idea política alguna, centrándose en la historia familiar, rodeándola de delicadeza y de colores.